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19 enero 2011

Una entrevista muy especial a Carlos González

No. No es que mi blog sea un monólogo de Carlos González. Es que no me he podido resistir a pedir permiso a mi compi LadyA del maravilloso blog LA MAMA VACA para que me permita reproducir una entrevista muy especial formulada por todas aquellas mamás y papás (o simplemente cibernautas) que quisieron animarse a preguntar a Carlos González cualquier duda desde su blog y que el pediatra ha respondido muy amablemente.

No me extiendo, aquí está. La verdad pensé que no se podía aprender más con este hombre... afortunadamente me equivoco. Juzgaz por vosotros mism@s:

"Ana pregunta:
Mi pregunta para Carlos: ¿Por qué crees que, mientras métodos como el de Estivill son seguidos a pies juntillas, sin buscar en que se fundamenta, ni estudios, ni estadisticas, ni siquiera una triste referencia bibliográfica, los profesionales y padres que defendemos la crianza natural tenemos que fundamentar y basar en estudios todo aquello en lo que defendemos? ¿Como se ha llegado al absurdo de que hay que defender y "justificar y respaldar" lo natural y en cambio no se exige esto mismo para lo arbitrario, lo que es así solamente porque X persona lo dice?

Bueno, no creo que sea tan así. Aunque el libro de Estivill no trae bibliografía, esa bibliografía sí que existe: los niños se despiertan menos (o, más exactamente, llaman menos a sus padres por la noche) con su método. Y aunque yo intento explicar la conducta de los niños basándome en estudios científicos (o en hipótesis cientificas verosímiles), también explico en mi libro mis creencias y convicciones morales, que no tienen ni pueden tener demostración científica.

Suu pregunta:

Me encuentro embarazada de casi 7 meses y tengo una hija lactante de casi 18. Cuando la doy el pecho por la noche siento que me da repelús, no me duele, pero siento como si me molestara el hecho de estar dándola el pecho y estoy pendiente de que acabe. Esto me ocurre sobre todo con el pecho izquierdo y por la noche, ¿por qué me ocurre esto? ¿cómo es posible que por la tarde no tenga estos sentimientos? ¿Y por qué siempre en el pecho izquierdo y no siempre en el derecho?


Pues la verdad, no sé. Si te ocurriese con los dos pechos, tal vez pensaría que tu cuerpo está empezando a mandarte el mensaje de que vayas destetando a la mayor, lo que tampoco es ningún demérito. En la naturaleza, las madres no dan necesariamente el pecho hasta que la cría no quiere más; muchas madres animales niegan el pecho a ciertas edades, y no siempre con buenos modos. Y puesto que los animales ni usan calendarios ni piensan, no puede ser que razonen “mi hijo tiene x meses, es hora de destetarle”; debe haber algo físico que hace que la lactancia ya no le resulte tan agradable como antes.


Ahora bien, nada de eso explicaría que fuera el pecho izquierdo y no el derecho. Y si dices que tampoco es dolor, pues la verdad no entiendo qué es lo que te pasa. En todo caso, no estás obligada a dar el pecho, ni por la noche ni por el día, ni el izquierdo ni el derecho.

Onavis pregunta:

Que opina de la gran cantidad de blogs sobre maternidad que existen actualmente? Lee alguno? El hecho que la mayoría difundan un modo de crianza natural cree que es señal de un cambio de tendencia en la sociedad?
Pues no, no suelo leer blogs. ¡No haría otra cosa en todo el día! Y sí, creo que hay un cambio de tendencia en la sociedad, pero un cambio aún muy pequeño.

Leia Organa pregunta:


¿Tuviste que examinarte diariamente por tu forma de educar y criar a tus hijos cuando comenzaste con este tipo de crianza, como lo tiene que hacer toda madre que se enfrenta al método natural de crianza? ¿Opinas de las nuevas generaciones, estamos demasiado polarizadas?


¿Por “examinarte” te refieres a que yo mismo hacía “examen de conciencia”, o a que otros “me examinaban”? En realidad, creo que ninguna de las dos cosas. No me pareció especialmente difícil criar a mis hijos; yo mismo había sido hijo antes de convertirme en padre. Todavía recuerdo qué hacían mis padres, y cuáles de las cosas que hacían me gustaban y cuáles no.


LadyA


mi pregunta sería si ha tenido alguna vez la oportunidad de debatir cara a cara con Eduard Estivill acerca de las diferentes corrientes de crianza actuales.


Pues no. Una vez participamos en un programa de radio, pero fue muy cortito y ni siquiera estábamos “cara a cara”, porque estábamos en distinta ciudad.


La mama de una bruja pregunta:

a mí me gustaría saber cómo le surgió todo este tema de la crianza natural, de la lactancia prolongada,... cuando es tan poco habitual y cuando la mayoría de los pediatras se centran sólo en temas más "médicos"


Ya en primero de medicina tuve un profesor de prácticas de anatomía que nos echaba discursos a favor de la lactancia materna. Y un verano que frecuenté la biblioteca (la Central de Cataluña, la de la calle del Carmen, con sus imponentes bóvedas góticas), no recuerdo si el verano antes o el verano después de primero de medicina, ojeé un libro de psicología infantil (jamás recordaré cuál), donde decía bien claro que a los niños conviene cogerlos en brazos, pese a la errónea y extendida creencia contraria. Y en el libro de texto de pediatría de Nelson, que era (y sigue siendo) el texto fundamental de la materia, decía bien claro que si tenías algún problema con la lactancia contactases con La Leche League, y años después contacté...


Misteriosa pregunta: (miles de millones de GRACIAS por decidirse a escribir unos libros tan amenos que tanto me han abierto los ojos).


Usted critica abiertamente a compañeros de profesión, en un gremio altamente corporativista. ¿Ha tenido problemas (desprecios, ninguneos, etc), por tener una visión tan diferente de "la norma" y decirlo sin tapujos? ¿Le han puesto zancadillas en su carrera?


No, para nada. Creo que eso del corporativismo de los médicos es una leyenda urbana. Los médicos nos pasamos la vida criticando o desmintiendo ideas propuestas por otros médicos, así es como funciona la ciencia. Yo no critico a personas (y si lo he hecho, o parece que lo he hecho, pido disculpas), sino ideas, y ningún científico se enfada porque otros critiquen sus ideas.


Y por último: ¿Cómo se siente al ver que tantos padres nos decidimos a seguirle? ¿Orgulloso? ¿Confundido? ¿Animado a seguir? ¿Preferiría no haber abierto la caja de Pandora o más bien lamenta que nadie lo haya hecho antes?

La caja de Pandora contenía todos los males del mundo, así que seguro que no la he abierto. Y por supuesto que alguien lo ha hecho antes, mucha gente lo ha hecho antes. No sólo miles de millones de personas a largo de siglos y de milenios han criado a sus hijos; es que también han escrito libros sobre el tema. Yo sólo soy un divulgador, he intentado hacer llegar a más gente, en un lenguaje más asequible, las ideas de Bowlby (y de algunos otros). En El acercamiento a Almotásim, Borges fabula que cada palabra de sabiduría o bondad escuchada al vuelo en un mercado o en un campamento de caravaneros no es más que el eco o el reflejo mil veces distorsionado de las enseñanzas de Almotásim, enormemente (¿infinitamente?) sabio y bondadoso. Del mismo modo, muchas veces he tenido la sensación de que cada cosa buena o sabia que leía sobre los niños venía en último término de Bowlby.


Pienso que la mayoría de los padres que creen seguirme no me están siguiendo. Es decir, no es que iban a dejar llorar a su hijo y gracias a mi libro lo cogen en brazos. Creo más bien que lo hubieran cogido en brazos igualmente, o que hubieran intentado dejar llorar un día pero no lo habrían podido resistir. Algunos me dicen “ leí tu libro durante el embarazo, y eso cambió mi forma de ver a los niños”, pero creo que fue más bien el embarazo y la maternidad lo que les cambiaron. Creo que, en la mayoría de los casos, mis libros sólo han servido para que los padres “salgan del armario”, para que hagan con orgullo lo que de otro modo tal vez habrían hecho a escondidas.


María pregunta:


¿Como afecta a quedarse embarazada seguir dando el pecho?¿Resulta más complicado?

¿“Complicado” en qué sentido? ¿Que es difícil quedarse embarazada? Bueno, no me extenderé que ya se ha dicho en muchos sitios, desde luego la lactancia dificulta al principio el embarazo, pero con el paso de los meses el efecto disminuye, y a la larga todas las madres se quedarían embarazadas antes del destete. ¿Que es complicado estar embarazada mientras se da el pecho? Bueno, dependerá de los casos. Para unas, dar el pecho y llevar un embarazo al mismo tiempo puede ser complejo, difícil, cansado o estresante. Pero también podría hablarse de lo complicado que es trabajar y estar embarazada, o cuidar un hijo (¡o varios!) y estar embarazada, o ir a esquiar y estar embarazada...

Silvialina pregunta:


desde que nació mi hija pequeña hace 11 meses no he conseguido resolver una duda. Al final del embarazo di positivo en toxoplasmosis, mi hija desde entonces ha estado en tratamiento y todo ha ido genial excepto por un susto que nos dio en una ecografia la aparición de una calcificación cerebral, que gracias a Dios a mi hija no la afecta para nada. El tratamiento lo hemos tenido que suspender porque la medula cada vez esta mas resentida y la cuesta recuperar los neutrofilos. Y después de este rollo que os he contado, mi pregunta esta relacionada con la lactancia materna y el posible beneficio en mi hija de la misma. No se si mi leche la ayuda en sus defensas contra este parasito o no; y a parte tampoco se si los datos en la Igg están influenciados por la lactancia o no tiene nada que ver.

Yo estoy convencida en que la lactancia esta ayudando mucho a mi hija pero cuando pregunto a lo medicos no lo dan ninguna importancia, a parte de no saber resolver mis dudas al respecto


Desde luego que la lactancia es buena para tu hija, como para todos los niños, pero no creo que la ayude especialmente con el toxoplasma, ni que afecte a los resultados de laboratorio. Simplemente habrá que seguir el tratamiento que os digan, independientemente de que tome el pecho o no.
Ana Cardenas pregunta:

alguna vez me han preguntado si es posible hacer donación de ovulos dando el pecho,y no he sabido que contestar porque no se hasta que punto las hormonas del tratamiento que hay que pincharse pueden afectar al niñ@.


No, esas hormonas no pueden perjudicar al bebé. Teóricamente sí que podrían disminuir la producción de leche.

Y la otra es,si todos sabemos que la L.M es recomendada minimo hasta los dos años ...porque en mi centro de salud las pediatras al año van convenciendo a los padres de que le vayan quitando "la teta" y que a los 6 meses se vaya acostumbrando a dormir solito en su cuarto y nada de dar el pecho cuando lo pida por la noche... que puedo hacer ante esto? es denunciable?


Los médicos muchas veces hacemos en la práctica cotidiana cosas que no son las que recomiendan los expertos ni enseñan los libros de medicina. Se dan antibióticos innecesarios, se hacen diagnósticos dudosos, se recetan medicamentos inútiles... Y si esto ocurre con los aspectos estrictamente “médicos” de la profesión, con lo que se supone que un médico debe estudiar, pues mucho más con cuestiones que no son “médicas” (es decir, no se refieren al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades). En cuestiones de crianza, muchos profesionales simplemente recomiendan lo que recomienda la mayor parte de la sociedad, o lo que recomendaba la sociedad cuando ellos tuvieron hijos. Sus consejos son similares a los que te dará tu suegra o tu peluquera.


Por supuesto que no es denunciable, no es ningún delito, y ya bastante sobrecargados que están los tribunales. Y, aunque fuera denunciable, no sería bueno denunciarlo. Sólo te convertirías en la mala de la película. No quieres ser la que envió a un médico a la cárcel, ni siquiera la que provocó que a un médico lo convocaran al despacho del director para echarle un sermón. Lo que te interesa es que ese médico cambie de opinión, y eso jamás se consigue por las malas.


Onenoe pregunta:

¿Qué opina Carlos González sobre el hecho de que no se estudie nada o apenas nada sobre la lactancia materna en la carrera de Medicina o de Enfermería? ¿Qué formación recibió él al respecto en la facultad? Ojalá que personas como él consigan que l@s futur@s pediatras y enfermer@s de pediatría este país se formen y se reciclen en el tema de la lactancia ya!

Yo recibí 10 minutos de clase sobre lactancia materna. Hoy en día, en muchas facultades y escuelas de medicina o enfermería, la lactancia está mucho más presente. De todos modos, pensemos que difícilmente la formación podrá ser mucho más larga. Un médico tiene que estudiar muchas más cosas; si dedica 20 horas a la lactancia materna, ¿cuántas horas a la tuberculosis, a la insuficiencia mitral, al reflujo vésico-ureteral, a la anemia megaloblástica, al neuroblastoma...? ¡Tenemos que acabar la carrera antes de jubilarnos!

Otra pregunta que me gustaría hacerle es si se ha incrementado el porcentaje de mujeres que amamanta en estos últimos años, a mí así me lo parece...

Sí, claramente la lactancia materna ha aumentado. Poco el número de mujeres que inicia la lactancia (que siempre fue alto), pero mucho la duración media de la lactancia. Se puede hacer un experimento: qué cada una compare cuánto dio el pecho ella y cuánto dio su madre.

Y finalmente, es curioso que a las que damos pecho se nos suele llamar gitanillas, je, je (siempre con la teta fuera) y me parece que las mujeres de esta etnia ya no dan pecho en su mayoría. ¿Es esto así? Además leí algún estudio que decía que actualmente la mayoría de mujeres que da el pecho es la que tiene más formación. ¿Qué le parece este hecho cuando hace apenas un siglo existía la figura del ama de cría?

No conozco estudios y estadísticas, pero varias personas que conocen el tema me han dicho que, en efecto, entre los gitanos la lactancia ha bajado muchísimo, al menos en algunas zonas. Probablemente debido a los intentos bienintencionados de repartir leche gratis desde servicios sociales y centros benéficos.


Por supuesto hay gente que necesita ayuda, pero nunca hay que dar leche gratis. Si una madre es tan pobre que no tiene dinero para darle a su hijo el biberón, págale el alquiler de la casa, o la factura de la luz, o regálale ropa o comida, pero no le regales leche para el biberón.

Muchos cambios sociales siguen un ciclo. Primero lo hacen los ricos, porque es nuevo y caro y da prestigio. Luego lo hacen las clases medias, que quieren ser como los ricos, y finalmente los pobres, que quieren ser como la clase media. Y finalmente, los ricos dejan de hacerlo, a veces porque se descubre que es perjudicial y los ricos están mejor informados, o simplemente porque, como ya lo hace todo el mundo, ya no es elegante. Ha pasado con el tabaco, por ejemplo. O con el turismo de soy y playa; los ingleses que hay hoy en nuestras playas no son de la misma clase social que los ingleses que venían hace ochenta años.

Durante siglos, en gran parte de Europa, las mujeres ricas no daban el pecho. Era una cuestión de estatus. Flaubert lo explica muy bien en Madame Bovary, ambientada en la época en que esa moda había pasado de la aristocracia (que podía permitirse tener una nodriza 24 horas en el palacio) a la pequeña burguesía, que enviaba a sus hijos al campo durante meses o años, internos en casa de una nodriza que no les prestaba mucha atención. Tras el destete, iban a recoger a los que habían sobrevivido y se los llevaban de vuelta a la ciudad.

Madre de Mellizos pregunta:


Sinceramente cree que la lactancia artificial influye negativamente en el desarrollo del Coeficiente Intelectual del bebé? Si fuera cierto, no cree que los fabricantes de Leches de Inicio o Continuación reforzarían sus fórmulas (aunque solo fuera para publicitarse como la mejor)?

Ya lo han hecho. Casi todos los fabricantes tienen leches enriquecidas con taurina, o con PUFA, leches “plus” o “forte” o “plus forte”, leches que contribuyen a “la correcta maduración y desarrollo del Sistema Nervioso Central y la retina” o son “de gran importancia en el desarrollo y maduración de las estructuras cerebrales”, o pueden “Estimular su Sistema Nervioso Central” o que “que contribuyen a favorecer el desarrollo auditivo y visual” (y si buscas cada una de estas frases, con comillas y todo, encontrarás la leche en cuestión).


Me parece probable que la lactancia artificial influya en el desarrollo intelectual. Pero en todo caso la influencia es pequeña, sin apenas influencia práctica, y muy difícil de demostrar: no hay ni se pueden hacer estudios aleatorios; hay muchos factores involucrados además de la lactancia y curiosamente algunos de los estudios que indican ese efecto están subvencionados por la industria láctea. Por ejemplo, este estudio de Lucas, quizás el mejor y más demostrativo, subvencionado por Farley (Heinz):

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/ppmc/articles/PMC28727/


En el caso de Parto Múltiple, la madre puede amantar con estrés o nerviosismo, en estos casos, no resultaría más beneficioso para los bebés una lactancia artificial calmada y compartida con el padre?

Creo que la madre puede dar el pecho, si quiere, y dar el biberón, si quiere. Y si una madre tiene estrés o nerviosismo, también tiene derecho a dar de mamar, si quiere.
Nunca he tenido gemelos, pero tener los hijos de uno en uno ya puede causar suficiente estrés y nerviosismo, así que supongo que cualquier madre de gemelos estará, en ciertos momentos, al borde de un ataque de nervios.


Anónimo pregunta:

Yo en la actualidad trabajo en una antigua casa de niños, la verdad es que se usa el método estivil pero algo"modificado" ya que no creo que nada llevado al extremo sea positivo, pero ahora que estoy deseosa de tener ya mi primer hijo(que está tomándose su tiempo) me encuentro en la encrucijada de trabajar en un modelo pero sentir que quiero otra cosa para mi hijo, ¿cómo hacerlo sin que sea demasiado contradictorio? ¿cómo digo que las directrices del centro( y ojo que se respeta a los niños, sus tiempos y necesidades y todo con muuuucho cariño) no es lo que quisiera para mi hijo? ¿ cómo compatibilizo ambas cosas? Necesito una visión externa y profesional.

Cualquier persona que trabaja con niños siente la diferencia entre cómo trata a sus “clientes” y cómo trata a sus propios hijos. Yo, como pediatra, soy consciente de esa diferencia, y sólo estoy un ratito con cada niño. Lógicamente, una niñera o un maestro, que pasan muchas horas al día con esos niños serán muchos más conscientes de esas diferencias. A veces lamentas no poder prestar a tus “clientes” la misma atención que prestas a tus hijos. Pero, qué caramba, no puedes. No puedes físicamente, sobre todo en España, con esos absurdos 8 bebés por cuidador en la guardería (creo que es el récord en Europa occidental, en los países normales el máximo es 3 o 4). Y no puedes anímicamente, porque no son tus hijos, y tienes que poner barreras para no involucrarte demasiado, para no quedar atrapada en un vínculo afectivo sin futuro.

Así que tratarás a tus hijos lo mejor que puedas tratar a tus hijos, y tratarás a tus clientes lo mejor que puedas tratar a tus clientes, y sería maravilloso poderlos tratar a todos igual de bien, pero es imposible, y desde luego lo que no puedes hacer es tratarlos a todos igual de mal. Tus hijos tienen derecho a que no los trates como educadora, cuidadora, enfermera o pedagoga, sino como madre, y por tanto los vas a tratar mucho mejor que a los otros.

(Tal vez a alguien le haya sorprendido que yo hable de poner barreras con los niños a los que cuidas. Pero es así. Es un hecho, una necesidad psicológica. Todos lo hacemos, y lo tenemos que hacer, o nos volveríamos locos. Yo puedo preocuparme muchísimo por la enfermedad de un paciente, y un abogado puede dedicar horas a luchar por la libertad de un cliente. Pero no nos va a afectar tanto, no nos puede ni debe afectar tanto, como si fuera un ser querido el que estuviera en el hospital o en la cárcel. Muchas trabajadoras de guarderías cuidan a los bebés con infinito cariño, y si el tiempo lo permite los cogen en brazos, les cantan, les acarician, les besan, casi parecería que lo cuidan como a un hijo, que han establecido un vínculo afectivo. Pero no es así, han puesto una barrera mental, porque de lo contrario cuando ese niño se va de la guardería sufrirían tanto como la madre a la que le arrebatan un hijo. ¿Qué cuidadora de guardería llama por teléfono al cabo de unos meses, no digamos al cabo de unos años, a los padres de esos niños para preguntar por ellos, o habla con esos niños a los que tanto mimó cuando tienen ocho o doce años, o les felicita por sus cumpleaños o les invita a merendar? Cosas que sí haces, por ejemplo, con un sobrino. Tienes más relación afectiva con un sobrino al que sólo ves de vez en cuando que con un niño al que has cuidado ocho horas al día durante dos años. Una excepción eran, antiguamente, algunas nodrizas o niñeras que vivían en casa del niño y sí establecían un vínculo afectivo).

Misteriosa vuelve a preguntar:

Doy pecho a una niña de 3 años y pico (1 ó 2 veces al día, algún día nada, en fin); el otro día fui a donar sangre, en el análisis me salió que estaba un pelín baja de hierro. Cuando mencioné lo de la lactancia, el doctor me dijo que la lactancia aumenta las demandas de hierro, y por tanto ese día me recomendó no donar. Mi pregunta es: Si hubiera estado dentro de los márgenes permitidos, amamantando a un niño grande (no un bebé que entonces lo último que te apetece es ir a donar sangre), ¿puedo donar sangre sin problemas? ¿Existe algún sitio donde haya alguna documentación sobre esto?

La lactancia no aumenta las demandas de hierro, sino que las disminuye (sobre todo al principio, por la ausencia de menstruación, que es por donde pierden hierro las mujeres).


Sí, dando el pecho se puede donar sangre, aunque por desgracia en España (lo miré hace años, ahora no tengo tiempo y no sé si lo han cambiado) dicen que no. Lógicamente no es razonable dar sangre poco después de un parto (cuando acabas de perder sangre), y por tanto sería lógico poner un límite en meses. Pero en vez de hablar de meses, dijeron “durante la lactancia”, sin duda pensando que nadie da el pecho más de tres meses. No saben que mucha gente lo da dos o tres años.


Enrique pregunta:


¿Doctor, ha pensado en algún momento en escribir libros incluyendo al padre seriamente en la crianza y la educación de su hijo/a?

Ya lo he hecho. En Bésame mucho, que es el que habla de educación, salen un montón de padres (en mi libro sobre lactancia, por motivos obvios, sale más la madre). En general hablo genéricamente de “padres” salvo que esté diciendo algo que se aplica específicamente a la madre. Y en los ejemplos saco a veces padres y a veces madres.

¿Por qué usted, al igual que Eduard Stivill, se empeñan en escribir libros realizando afirmaciones con faltas de pruebas científicas?
En mis libros intento distinguir muy claramente los datos basados en pruebas científicas de las creencias que no son más que opiniones personales. Por ejemplo, en la página 136 de Bésame mucho dice “Anders filmó durante toda la noche a dos grupos de niños, de dos y nueve meses de edad, y observó que el 44 por ciento...”; eso es un hecho científico, y viene la referencia. En cambio, en la página 195, digo “no creo que los niños necesiten castigos para aprender”. No doy ninguna referencia científica, y claramente, con ese “no creo”, hago saber a los lectores que es una opinión y que ellos pueden creer otras cosas distintas.


¿Sabía que un bebé no busca una relación con su madre, sino una relación con quien le quiera y le proteja, independientemente de quien sea?

Por supuesto, el bebé, de acuerdo con la teoría del apego de Bowlby, establece una primera relación afectiva con una “figura primaria de apego”, que en la inmensa mayoría de los casos es la madre, pero también podría ser el padre, otro familiar, o incluso un cuidador en un orfanato.

¿Sabe usted que existe un objeto denominado sacaleches, que permite dar leche materna a los bebés a través del biberón, lo cual permite al padre o a otros seres implicarse en la crianza de sus hijos/as?
Sí, conozco en el sacaleches, y hablo de él en Un regalo para toda la vida. Pero no creo que el sacaleches sea necesario para que el padre se implique en la crianza de sus hijos. Un padre puede mecer, acariciar, dormir, cantar, vestir, bañar, cambiar, pasear, entretener, escuchar, hablar o instruir a su hijo sin necesidad de un sacaleches.

¿Ha leído alguna vez a Burton White; especialmente su libro "Los tres primeros años de su hijo"? Le recomendaría que lo hiciese antes de volver a publicar más libros.


(Y sobre todo recomendaría leer "Educar a niños y niñas de 0 a 6 años, de Maite Vallet).
Pues no, no los he leído.

¿Sabía que la lactancia artificial no genera problemas en los bebés, sino que lo que ocurre es que no impide que desarrollen problemas fisiológicos? Sí, digo fisiológicos, porque un bebé que no toma leche materna es más vulnerable a padecer enfermedades fisiológicas, pero de ningún modo problemas socio-afectivos.

El concepto de “enfermedad fisiológica” me suena un poco raro. Las enfermedades son patológicas, lo fisiológico es la salud.


Repetidamente he dicho en mis libros que el hecho de que la lactancia artificial produzca determinados problemas de salud no me parece muy relevante. No se da el pecho porque proteja contra la diarrea, ni se dejaría de dar si encontrasen otro método mejor de proteger contra la diarrea. La lactancia no es una medicina que el médico receta, sino una parte de la vida de la mujer, que ella tiene derecho a disfrutar. Nunca he dicho “dale a tu hijo el pecho, porque es lo mejor para su salud” y cosas parecidas. Ahora bien, el que el efecto de la lactancia sobre la salud no me parezca relevante no significa que no exista. Existe, y es muy grande, y la gente tiene derecho a saberlo. Encontrará por ejemplo una amplia revisión en este documento de la OPS:

http://www.paho.org/Spanish/AD/FCH/BOB-Main.htm


Brujilla pregunta:

¿como se siente siente siendo un "guru" de la crianza con apego?

Horrible. No me gusta ser gurú de nada, nunca he intentado serlo, y me atemoriza que algunas personas puedan considerarme como tal.


Alicia S pregunta:

¿De verdad un niño que muestra gran dependencia de su madre (mamitis) va a ser un niño independiente? Y si es así, ¿a qué edad empieza a notarse esa independencia?, cuando un niño tiene mamitis la gente no para de decirte que le estás haciendo dependiente, que cuando no estás está tan feliz pero llegas y se pone insoportable, etc....


Bueno, ese es el comportamiento normal de un niño pequeño: cuando no está su madre, a veces llora bastante, pero en general puede estar bastante tranquilo. Cuando vuelve su madre, la busca y se pega a ella. Empezarás a notar su independencia... con el tiempo.


Patri8 pregunta:


Muchas madres tenemos la "desgracia" de tener que estar siempre inventando, luchando, buscando la forma de que nuestros bebes no dejen el pecho prematuramente ( a los 5 meses, por ejemplo)
¿qué cosas hacen diferentes esas madres, cuyos bebes adoran su pecho? Quiero decir,¿esto puede ser más un problema de actitud de las madres o la cuestión recae sobre los hijos?


¿Se refiere a un niño que toma pecho y biberón, y cada vez toma más biberón y menos pecho?


Porque no creo que un bebé que toma lactancia materna exclusiva deje el pecho, a menos que esté enfermo. Y, evidentemente, perdería peso rápidamente, si dejase el pecho. Lo que hay es muchos bebés que a partir de 3 meses no necesitan mamar tantas veces o tanto tiempo como antes, pero eso no significa que mamen menos, sino que maman muy deprisa. Siguen engordando, y no hay que hacer nada para que mamen más (¡se enfadan!).


Val pregunta:


Tengo un hijo de ocho meses que desde el día que nació tomó la teta perfectamente, pero desde la segunda semana de nacido le diagnosticaron reflujo esofagástrico y le recetaron fórmula, sin embargo yo seguí dándole teta y lo disfrutábamos mucho. Hasta los cinco meses y medio, tomó biberón y teta, pero un día simplemente no quiso más teta y de ahí no he podido convencerlo de volverla a agarrar. Será que se autodestetó a los cinco meses y medio o que pasaría? puedo hacer algo para relactarlo o será que si él no quiere ya no tiene sentido?


Vale, esto sí que es lo que decía antes. Ha dejado el pecho porque tomaba más biberón. Si no, no habría dejado el pecho. Para ralactarlo, habría que sacarse leche al menos seis veces al día, y esa leche dársela antes que la leche artificial, hasta conseguir producir unos 700 ml de leche al día. Y al mismo tiempo irle ofreciendo el pecho, que a lo mejor lo coge y a lo mejor no...


El problema aquí fue comenzar con los biberones. Un niño con reflujo no necesita fórmula para nada. Las “leches antirregurgitación” son inútiles, ni siquiera a un niño que ya toma biberón vale la pena cambiarle la leche para darle una “antirregurgitación”.

Bien, pues aquí os dejo la entrevista que me gustaría agradecer una vez más LadyA (LA MAMA VACA) y a todas los que han participado activamente en que su realización.

14 enero 2011

En defensa de las vacunas (lo último de Carlos González)


Hoy no tengo mucho tiempo, pero no quería dejar pasar el fin de semana sin contaros que Carlos González tiene nuevo libro "En defensa de las vacunas".

El nombre lo dice todo por sí mismo. El doctor Carlos González nunca ha ocultado su posición ante este tema y por este motivo y ante el movimiento de padres que en los últimos tiempos han tomado la opción de no vacunar a sus hijos (porque creen después de documentarse de una manera u otra que es lo mejor para los pequeños), el pediatra ha estimado oportuno escribir sobre este polémico y actual tema.

En mi caso particular, siempre he seguido el calendario oficial de vacunación de mi comunidad autónoma.


Aunque tengo que confesar que también me he arrepentido de poner alguna vacuna de pago como fue en su momento el "Rotateq".
En su día mi hijo mayor se deshidrató por una gastronteritis, lo pasó francamente mal (aunque la cosa no fue a mayores)  y pensando que no quería que mi hija menor pasara por lo mismo le puse la innovadora (y carísima)  Rotateq, algo de lo que me he arrepentido sin lugar a dudas, puesto que la vacuna ha sido muchísimas veces puesta en duda y me he llegado a sentir culpable de pensando que hacía lo mejor, el poderle haber causado algún daño.

Las últimas notícias la libran de sospechas, pero a mi siempre me quedará ese remordimiento. Es por este motivo que cuando vacunamos a nuestros hijos tenemos que tener muy en cuenta que tipo de vacuna les estamos poniendo. Podemos encontrar mucha información sobre vacunas en la página de la AEPED. Y después de ello tomar una decisión meditada con toda la información disponible. La salud de nuestros hijos NO ES NINGÚN JUEGO, todos lo sabemos.
Por cierto, mi hija por desgracia al fin y al cabo se ha deshidratado por otros motivos como han sido sus reacciones al ingerir pescado dada su alergia al mismo. Y además ha sufrido alguna que otra gastronteritis sin ninguna incidencia importante. Aunque sus maravillosas y rápidas curaciones yo se las atribuyo más bien a la bendita teta, que le vamos a hacer... la cabra siempre tira al monte ;)

No me quiero extender mucho más sobre el tema, pienso que todos los papás y mamás cuando hacemos las cosas es porque creemos que estamos haciendo lo mejor para nuestros hijos. Así que es muy difícil saber en cada momento si estamos acertando o no.

Eso sí animo a todos y cada uno de vosotr@s a que siempre dispongáis de la información necesaria para decidir sobre  la crianza de vuestros pequeñ@s, y hacer de ella  una crianza consciente. A eso sí que os animo, sin la más menor duda. Yo desde aquí seguiré intentando hacerlo también de la mejor manera que sé y compartiéndolo para quien quiera leerla.

No me queda hoy más tiempo, os dejo con uno de los enlaces que he encontrado sobre el libro de Carlos González por si os apetece sabe algo más.

En defensa de las vacunas

27 marzo 2010

Puntualizando a Carlos...


Como sabéis soy firme seguidora del magnífico pediatra Carlos González, pero por una vez (y sin que sirva de precedente) me gustaría puntualizar algo sobre lo que habla habitualmente como es la mujer y el mundo laboral de lo que simplemente quería puntualizar y dar mi propio punto de vista.


El doctor Carlos González en una de sus últimas entrevistas hablaba de que trabajar no nos realiza.  Es cierto, trabajar limpiando o con un pico y una pala dudo mucho que nos realice a ninguno de nosotros. No es un trabajo absolutamente nada gratificante ni cobrando... y mucho menos en casa sin cobrar un euro por algo que normalmente no se nos reconoce a la mayoría de mujeres de nuestro país.


Trabajar en muchas ocasiones no realiza... pero siento discrepar, ya que hoy por hoy trabajar es la única vía que nos da dinero (eso o tener una herencia o que te toque la lotería) y por lo tanto no realiza pero quizás si dignifique a la mujer.


Siento recordar que miles de mujeres en nuestro país a diario sufren malos tratos y por desgracia estoy segura que muchas de ellas al tener hijos pequeños, aguantan en casa años esos golpes ya que no han planificado su vida más que para criar a unos hijos, que no olvidemos las necesitan sin duda... pero no de esta manera. Las necesitan felices y muchas veces son una parte del sostén económico familiar.


Siento admitir, aunque en el fondo me duela ya que este problema no debería ni existir, que el que una mujer sea independiente económicamente y deje una puerta abierta al trabajo aunque sea madre es una medida preventiva en caso de que necesite retomar las propias riendas de su vida ante un caso de violencia doméstica o ante el deterioro de las parejas por otros motivos ajenos a esta causa.


La independencia del ser humano hoy día, desgraciadamente para mí que valoro el dinero en su justa medida, va muy ligada a la independencia económica y cerrar las puertas durante años a un mercado laboral no es la solución a mi manera de ver las cosas. 


El problema está en la conciliación, como siempre. En las oportunidades que tenemos de integrar nuestros hijos en nuestro trabajo y en el resto de nuestra vida. La conciliación laboral no debería dedicar esfuerzos a crear guarderías cuando la realidad es que los hijos están mucho mejor con sus madres, las necesitan sin duda.


Lo ideal más tiempo de baja maternal,  mejores horarios, menos tiempo en el trabajo, más trabajo en casa. 


Pero por desgracia vivimos en una sociedad en la que los niños "molestan" y eso a aquellos a los que más amamos a los niños nos duele. 


Los niños molestan, los niños molestan para dormir, para ir de viaje, para leer en las bibliotecas, para relajarse... ¿cómo no van a molestar para trabajar?


Si cuidáramos más de esos niños, cuidando de sus madres que también quieren trabajar para cuidar mejor de ellas mismas, para cuidar mejor de sus hijos... cuántos adultos sanos y felices ganaríamos en el mundo.  Mientras haya quien prefiera evitar todo esto, creo que tendremos medio camino perdido.


Antes de terminar esta entrada, me gustaría dejar mi consejo a todas las madres que me leáis. Como personas que no sabemos donde estaremos mañana recomiendo encarecidamente que le deis el valor que tiene cada cosa. El trabajo en su lugar, lo justo para vivir, cada uno se eche sus cuentas. Los hijos nos necesitan ahora, no más tarde que hoy, con menos dinero se pasa pero no se pasa con menos cariño y afecto. Si queremos trabajar y querer como se merecen a nuestros hijos, se puede hacer, de eso no hay duda. Luchad por ello. Este es mi único consejo, como madre y como mujer.

05 febrero 2010

Maravillosas palabras de Carlos González en ADN


Acabo de recibir esta entrevista a Carlos González en ADN.  Como siempre sus palabras tan sensantas, solidarias con los pequeños y comprensivas con los papás me han cautivado, aquí dejo la entrevista:

El fin de la lactancia debe ser cuando madre e hijo quieran, según experto


Carlos González saca hoy a la venta 'Entre tu pediatra y tú' (temas'de hoy), una recopilación de preguntas y respuestas sobre los temas que más preocupan a los padres.
 
La leche materna está compuesta por diversos componentes nutricionales que ayudan al buen desarrollo del bebé, por este motivo, en los últimos años, expertos como el pediatra Carlos González, defienden que "el fin de la lactancia debe ser cuando madre e hijo quieran", siempre teniendo en cuenta que, "por mucho que el niño quiera, si la madre ya no puede, habitualmente gana el adulto".


Esta cuestión es una de las dudas más comunes entre las madres que apuestan por la lactancia materna, aunque no es la única como se puede observar en el libro 'Entre tu pediatra y tú', que hoy sale a la venta, y que expone una recopilación de preguntas y respuestas publicadas desde 1996 en la revista 'Ser Padres' sobre las preocupaciones cotidianas de los padres. Así, su objetivo es resolver o aclarar las dudas que cada día asaltan sobre la salud, el crecimiento, la alimentación --sobre todo la lactancia-- y el desarrollo de los hijos.

"Normalmente lo que se publica es un resumen muy resumido, cuando en realidad muchas preguntas ocupan varias páginas y las respuestas también. Pensábamos que era interesante para muchas madres, y digo madres porque el 99 por ciento lo son, ver cómo otras madres explican sus mismos problemas y darse cuenta de que a veces lo que parece un gran problema es una cosa bastante común y que hacen muchísimos niños", explica este experto en una entrevista a Europa Press.


González aclara todas las preocupaciones con rigor, claridad y con un toque de humor ya que "puede ayudar a la gente a desdramatizar la situación", además de asegurar que "es increíble ver que facilidad la gente se espanta y piensa que son problemas que van a durar toda la vida". Por este motivo, y con el objetivo de dar una visión simple del problema, se pone en la piel del niño y pide a los padres que hagan lo mismo.


"No es que yo este diciendo que es sencillo y que tengo la solución, sino que es sencillo porque como no tiene solución no hay que darle más vueltas. Si el niño no come no digo lo que se tiene que hacer, si no duerme no digo lo que tiene que hacer para que duerma, yo lo que digo es que si el niño no come, si su peso está normal y el niño está sano, es que no tiene que comer más. El niño no duerme, pues al niño no le pasa nada, es lo normal, es comprensible, es un problema para los padres que tampoco pueden dormir, pero si quieren que duerma el objetivo no es que duerma el niño sino los padres", indicó.


Durante gran parte del libro se puede observar la importancia que el autor da a la lactancia que, en su opinión, "es una parte importante de la vida de los niños y de la vida de las madres". En este sentido, reconoce que puede ser criticado por su afán de promover este habito, pero cree que "las madres que desean dar el biberón no necesitan más ayuda de la que ya están consiguiendo; no hablo del biberón porque no hay nadie que quiera dar el biberón y no lo consiga".


Por este motivo, dar el pecho esta dentro del resto de sus libros ya publicados: 'Bésame Mucho: cómo criar a tus hijos con amor', 'Mi niño no me come', 'Un regalo para toda la vida', y 'Comer, amar y mamar' fundamentalmente porque "se trata de que aquellas madres que desean dar el pecho tengan toda la ayuda necesaria para conseguirlo, de modo que puedan disfrutar de la experiencia y sin dolor".


"Ni la lactancia es sólo alimentación, ni la madre es sólo lactancia. El niño necesita muchas cosas de la madre, no solamente que le den de comer, y en el hecho de darle de mamar le está dando muchas cosas además de darle leche", asegura.


"LOS PADRES DEBEN TOMAR LAS DECISIONES"


Otro de los temas tratados con más frecuencias es el sueño del bebé y del niño. En este caso, se muestra contrario a poner en práctica el método desarrollado por el doctor Eduard Estivill, que se basa en una serie de tiempo en los que se debe dejar al niño llorar. Al respecto, confirma su eficacia pero lamenta que los padres lo pongan en práctica. "Lo que más molesta es que se haya presentado a los padres que si no lo haces, el niño va a tener problema de sueño, cuando eso no es cierto. El niño no va a atener problema de sueño", explica.


A su juicio, cuando se publicó este método creó dudas en aquellos padres, que hasta el momento dormían con el niño en la misma habitación. "Me preocupo hace años, cuando salió y se le dio tanta difusión que me encontraba a padres que no deseaban poner al niño en otra habitación, que estaban contentos durmiendo con su hijo en la cama, pero que al leer ese libro empezaban a preocuparse, sin darse cuenta de que al niño no le iba a pasar nada estando con ellos", recuerda.


No obstante, afirma que su intención en ningún caso es decir cómo deben de dormir los niños, sino explicar a los padres porque los niños hacen los que hacen, dejando claro que no se trata de bebes malcriados, caprichosos, etc. "Eso son mitos, el niño tiene una conducta normal de ser humano y de muchos otros animales, están diseñados para no separarse para nada de sus cuidadores, sobre todo de su madre, y cuando se separan de su madre les entra angustia y no paran de llorar hasta que vuelve", advierte.


Asimismo, se niega a pensar que los niños fingen y coaccionan a los padres. En su opinión, "cuando un niño te dice que quiere brazos y quiere brazos; se siente mal y se pone a llorar, no es que este fingiendo, es que quiere llorar; los adultos si que somos capaces del chantaje emocional, es decir de fingir emociones para conseguir un resultado".


La educación en general preocupa a los padres con hijos de todas las edades, en este sentido el fundador y presidente de la Asociación catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM), deja claro que "los padres deben tomar las decisiones", por este motivo tres son multitud y los padres no deben dejarse influir por opiniones externas.


"El niño puede pedir una cosa y está en nosotros decidir si se le puede dar o no, no pasa nada, lo que no es bueno es que los padres tengan presiones no autorizadas, el niño tiene derecho a pedir lo que le conviene, los padres por su parte tiene derecho a pedir lo que les conviene a ellos, cuando entre dos personas hay un conflicto se negocia y se llega más o menos a un arreglo", indica.

"Cada cual tiene que buscar la estrategia que les vaya mejor, entonces lo importante es que los padres se den cuenta de que son ellos los que tienen derecho a decidir lo que les va mejor. Lo triste es que meta baza un tercero que no tiene nada que ver", concluye.

Vía| ADN (05/02/2010)

24 enero 2010

"Entre tu pediatra y tú" lo nuevo de Carlos González




Menuda sorpresa me he llevado cuando gracias al foro de Crianza Natural he encontrado el notición de este 2010 y es que nuestro pediatra preferido Carlos González ha sacado nuevo libro con el sugerente título "Entre tu pediatra y tú" y eso merece una celebración.

Además no quería perder la oportunidad de comentarlo en mi propio blog, así que nada, a todas las mamis que deseen conocer más sobre lo que nos cuenta este magnífico pediatra que es Carlos González os animo a leer el libro.  A mi la noticia me ha pillado en domingo, pero mañana mismo estoy en La casa del libro para comprarlo.

Espero vuestros puntos de vista si os apetece comentarlo cuando lo leáis.

04 diciembre 2009

¿Nuestros hijos nos conocen?



Acabo de encontrar inspiración en una entrevista de nuestro admirado Carlos González en Bebés y más y esto me ha dado pie a escribir sobre si nuestros hijos nos conocen lo suficiente. Aquí os dejo la entrada de  Peques y más para ver que os parece.


Acabo de leer una fantástica entrevista en bebés y más que han realizado al pediatra Carlos González y aunque está enfocada casi en su totalidad a temas de crianza en los bebés hay una última pregunta relacionada con la conciliación familiar que me ha hecho plantearme si verdaderamente nuestros hijos nos conocen, saben lo que nos gusta hacer, en qué trabajamos, cómo es nuestro trabajo, nuestro día a día…

Para que entendáis de lo que estoy hablando, con el permiso de nuestros compañeros de bebes y más voy a copiar un poquito más abajo el extracto de la entrevista de Carlos González que me ha invitado a hacer esta reflexión sobre el conocimiento que tienen nuestros hijos sobre nosotros.

Para los que no conozcáis a Carlos González os puedo decir que es uno de los máximos exponentes en los países de habla hispana en métodos no conductivos, conocidos como crianza con apego. Ha escrito varios libros maravillosos que sin duda alguna os recomiendo, aunque para la edad con la que trabajamos en peques y más los más adecuados pueden ser los títulos “Mi niño no me come “ sobre alimentación infantil y el libro “Bésame mucho, como criar a tus hijos con amor” que para mi lo definiría como un libro clave sobre crianza.

El extracto de la entrevista es el siguiente y es la respuesta a la pregunta ¿Qué medidas ayudarían a mejorar verdaderamente la conciliación laboral?


“Conciliar la vida familiar y laboral quiere decir, debería querer decir, “hacer las dos cosas a la vez”. Como la madre africana que trabaja la tierra o vende en el mercado con su hijo a la espalda. Como nuestros bisabuelos, que ayudaban a sus padres en el campo o en el taller desde la infancia. Pero en nuestra sociedad hemos separado completamente la vida familiar y la laboral, no permitimos que los bebés ni los niños mayores entren en fábricas y oficinas. La guardería no es una medida de conciliación, sino la consecuencia de esa falta absoluta de conciliación: “deje el niño aquí antes de ir a trabajar”.

Hace siglos, un niño y acompañaba y ayudaba a sus padres en sus labores cotidianas, y probablemente aprendía y heredaba su oficio. Hoy no sabemos ni lo que hacen nuestros padres. Mi padre trabajó para pagarme la universidad, pero yo jamás pisé la oficina en que él trabajaba, jamás supe qué hacía él allí durante toda la mañana, jamás me dijo “hazme estas fotocopias, ve al archivo a buscar tales papeles…”, ni siquiera sé si donde él trabajaba había un archivo o una fotocopiadora.

Si queremos volver a conciliar trabajo y familia, deberemos cambiar completamente nuestro sistema productivo. Y si no, si optamos por seguir considerándolos inconciliables, pues tendremos que seguir eligiendo: o trabajas, o haces vida familiar.


De lo que personalmente extraigo un mensaje que me gustaría compartir con vosotros y es que entiendo que podamos pensar en lo difícil que sería plantearle a nuestro jefe tener que llevarnos a diario a nuestro hijo a la oficina, taller o almacén donde ejercemos nuestro trabajo. Imagino la cara de nuestro jefe quien por desgracia no entendería la necesidad que tenemos de compartir nuestro tiempo con nuestros hijos. Pero creo que muchas veces no hacemos lo suficiente por mostrar como somos a nuestros hijos.”

Y para ello propongo que empecemos a acercar a nuestros hijos un poquito más a aquello que los padres hacemos a diario, en lo que trabajamos, nuestras aficiones, ... porque aquí siempre hablamos de dar el primer paso para conocerles a ellos, pero también debemos dar el primer paso para hacernos conocer ante nuestros niños.

Hoy día a no ser que seamos autónomos es muy difícil tener a los hijos en el centro de trabajo, pero no está de más que nos pudieran visitar alguna vez mientras trabajamos o por lo menos enseñarles el lugar donde lo hacemos (si esto no va a suponer ningún problema laboral posterior, claro) y allí explicarles qué es lo a lo que se dedica su mamá o papá. En casa también podemos hablarles de ello, a mi me encanta enseñarle a mi hijo todas las entradas que voy haciendo en el blog y le explico que me encanta escribir y a veces cuando ve cosas que le parecen interesantes (normalmente dibujos animados) me comenta que que podría escribir sobre eso. Y a mi me encanta, me parece una muestra de interés hacia nuestra relación y es que el trabajo para hacer fuerte nuestra relación va a ser el querer conocernos cada día un poquito más.


Conozco a padres que se lamentan del poco tiempo que tienen para hacer deporte o ir al gimnasio cuando tienes hijos y mi consejo es que compartan ese tiempo de deporte también con los niños porque todos saldrán ganando. Tener hijos no es ninguna dificultad para practicar deporte, es tan sencillo como iniciar a los niños en algo tan beneficioso como es hacer ejercicio y además de empezar a crear un hábito muy saludable, estaremos afianzando unos lazos muy positivos en nuestra relación.

Y es que en los últimos tiempos siento como si los padres nos estemos volviendo un poco raros… ahora también han puesto guarderías en las entradas de los centros comerciales para que así los papás podamos hacer las compras tranquilos. Pero a ver, si no estamos con nuestros hijos el tiempo que están en el colegio, tampoco el tiempo de hacer deporte, el tiempo del trabajo y tampoco el tiempo de hacer las compras, entonces ¿alguien me puede decir cuándo vamos a estar con nuestros hijos? porque si hacemos las cuentas de las horas, minutos y segundos que pasamos con nuestros hijos, a mi no me salen las cuentas.

Espero que poco a poco los padres y madres empecemos a entender lo que significa tener hijos, que criar a un hijo en buenas condiciones emocionales no significa charlar una hora al día sobre como le ha ido “el cole”. Y es cierto que llevamos unas vidas muy ajetreadas, que trabajamos, que nos hemos buscado unas necesidades que no estaban en nuestra naturaleza… pero hago un llamamiento a integrar a nuestros hijos en nuestro trabajo, en nuestras costumbres, en nuestras tareas y necesidades. Integrar, eso es de lo que habla nuestro querido Carlos González, de integración de los hijos en nuestra vida. Porque debería de ser algo natural… es una pena que nos hayamos empeñado en ir en contra de lo esencialmente humano, porque durante siglos y siglos nuestros antepasados criaron muchos niños en la rebotica de un comercio.

Si os interesa saber todo lo que habla sobre crianza Carlos González en su entrevista de bebes y más no tenéis más que ir al enlace de más abajo.


Publicado originalmente en Peques y más
 
Entrevista completa de Carlos González en Bebés y más

17 septiembre 2009

MIMAR NO ES MALCRIAR



Esto es lo que Carlos González respondió a un artículo de el diario "El País" que dejaba mal parado el "colecho". Es de hace algún tiempo, pero seguro que volvería a contestar lo mismo si le preguntaran hoy, así que aquí lo dejo:


-El País acaba de publicaba el martes un artículo muy documentado sobre la inconveniencia de que los niños duerman en la misma cama que los padres.

-Lo sé. Está lleno de errores.


-Cuáles.


-Habla de los pediatras Ferber y Lozoff y puedo asegurarle que Ferber nunca ha estudiado el co-sleeping o colecho.


-¿Y Lozoff?


-Lozoff sí lo ha investigado y no está en absoluto en contra.


-Dicen que el colecho es norma cultural en algunas civilizaciones.


-En Japón por ejemplo. Lo vemos cada dia en la serie televisiva Shin Chan.


-¿Y duermen mejor los niños japoneses?


-Duermen cuatro veces mejor que los niños americanos de raza blanca.


-¿Cómo se soluciona un problema de sueño infantil?


-Es que el problema de sueño no existe. Si te lo metes en tu cama el niño dueme como un bendito. El problema sólo existe cuando los padres dicen que existe.


-Pero luego el niño sigue viniendo a la cama de los mayores.


-¿Y qué? ¿Por qué ha de ser eso un problema?


-Dicen que crea falta de autonomía en el niño.


-El 40% de los niños suecos duermen en la cama de sus padres y te aseguro que el 40% de los suecos adultos no sufren falta de autonomía personal. Pero si hasta dicen que condiciona la talla.


-¿Y no?
-¡Por el amor de Dios! Yo no creo que los suecos sean bajitos.


-La responsable del sueño del hospital Gregorio Marañón, Rosa Peraita, hace otra acusación más grave: «el colecho puede provocar abusos sexuales».


-Otra tontería.


-O sea que no.


-Es como si dijeran que las madres no bañen a sus hijos porque pueden abusar de ellos. Es absurdo.


-¿Sus hijos durmieron con usted?


-El mayor poquito pobre porque como éramos jóvenes e ignorantes lo pusimos a dormir por separado y, por supuesto, fue un desastre


-¿Tiene más?


-Con las dos pequeñas ya no caímos en la trampa, las pusimos en la cama desde el principio, durmieron la mar de bien y ahora duermen solas. Pero no me gusta hablar de mi caso personal.


-¿Hasta que edad deben dormir con los padres?


-Hasta que el niño acaba yéndose por sí solo o se deja convencer. Eso pasa a los 3 años, 4, 5…


-¿Le convences con nanas y cuentos?-


Pues sí, pero eso no dura más allá de los 7 años aproximadamente.


-¿El colecho dificulta las relaciones sexuales entre la pareja?


-No porque aunque nuestra cultura asocie mucho cama con sexo, esas dos cosas no tiene porque ir juntas. El sexo se puede practicar en otros lugares y a otras horas.


-O no.


-Pero es que colecho tampoco significa necesariamente que el niño esté dentro de la cama, sino también en una cunita al lado o en un colchón al suelo al pie de los padres.


-¿La norma es no dejarles llorar nunca?


-La idea es que los niños nunca lloran para fastidiar. Lloran porque sufren. Y tu, si puedes, debes aliviar ese sufrimiento.


-Parece lógico.


-Es como si tu llegas a casa y te encuentras a tu mujer llorando desconsoladamente. Será que le ha pasado algo gordo, ¿no? Intentarás consolarla.


-«Llorar ensancha los pulmones».


-Un tópico extendidísimo. Pero yo jamás he oído a ningún neumólogo recetar el llanto. A los fumadores les iría muy bien.


-«Este niño sabe arameo».


-Sí y latín. ¿Pero cómo va a fingir el llanto una criatura de seis meses, hombre?


-¿De dónde salen pues esos tópicos?


-Vivimos en una cultura que nos prohibe coger a los niños en brazos, dormirlos en brazos, meterlos en la cama, acariciarles demasiado, mecerlo, cantarles en la cuna. Nos prohibimos todo lo agradable.


-Para educarles.


-Pero es que mimar no es malcriar. Son conceptos totalmente distintos.


-O sea que si le da la pataleta histérica en el súper, hemos de comprarle los diez paquetes de donetes.


-Por supuesto que no. Hay que negarle ciertas cosas, pero se puede hacer con inteligencia, cariño y distrayendo su atención a otra cosa. Para eso somos mayores que él. A veces no lo parece.


Carlos González

20 agosto 2009

¿Porqué Carlos González?




¿Qué tiene el pediatra Carlos González que tanto nos gusta a las mamis? pues si por si no conoceis su obra aquí dejo un artículo que acabo de encontrar, que seguro os acerca un poquito más a toda su esencia: El amor que desprende, al hablar de nuestros niños. Otros muchos, la gran mayoría conoceis el texto, pero es tan cierto y me gusta tenerlo tan presente, que no he dudado al escribirlo.

Tu hijo es una buena persona

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"


Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.

Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.


Tu hijo es generoso

Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!

Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.


Tu hijo es desinteresado

Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?

La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?

El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?


Tu hijo es valiente

Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.


Tu hijo sabe perdonar

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.


Tu hijo sabe ceder

Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.

Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.


Tu hijo es sincero

¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.


Tu hijo es un buen hermano

Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para ti sólito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.


Tu hijo no tiene prejuicios

Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.


Tu hijo es comprensivo

Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.


La semilla del bien

Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.


Dr. Carlos González, pediatra
Extractado de Bésame mucho

25 junio 2009

El consultorio on-line de Carlos Gonzalez, en Ser Padres.

Me encanta dejar recursos para todos vosotros en mi blog. Es como si juntara todas las cuestiones que me parecen verdaderamente importantes, en temas relevantes para todos los papis y mamis, y los reuniera en un todo que es esta página, que poco a poco voy construyendo en la red.


Por todo ello, me gustaría dejar un enlace del que he hecho uso varias veces. Se trata del consultorio on-line -que trata temas de lactancia y alimentación infantil- que el magnífico pediatra Carlos Gonzalez tiene desde hace años en la revista Ser Padres, que desde hace mucho tiempo también se encuentra en internet.


Aquí lo dejo enlazado a continuación. Seguro que les sirve de ayuda en algún momento.






CONSULTORIO CARLOS GONZÁLEZ LACTANCIA-ALIMENTACIÓN

11 junio 2009

Mis consejillos, para una lactancia feliz y duradera.




Cuando nació mi hijo, hace hoy cinco años y medio, pagué a muy alto precio mi juventud, inexperiencia, inseguridad, mala información... y después de 6 días de ingreso en el hospital, me fui para casa con una cesárea de urgencias y un bebé alimentado con lactancia artificial.



Para muchas madres, esto no tiene importancia, ni mayor transcendencia. Hoy en día... millones de bebés, nacen por cesárea y toman bibe. Para mi fue un disgusto y grande. Cuando una mujer, no es capaz de traer de forma natural a su hijo y alimentarlo también de esta manera, hay veces en el que una revolución interior la lleva a buscar una revancha en su próximo embarazo, parto y lactancia.

Así ocurrió en mi caso. Y ocurre muchísimas veces. Solamente tendríais que daros una vuelta por cualquier foro donde se hable de estos temas. Muchas mamis hablan de sentimientos encontrados, de tristeza incomprendida, de fracaso... y es cierto que es algo contradictorio, el vivir de esta manera el momento más feliz como es la llegada de un hijo.

En mi caso, puedo decir que encontré el camino de mi reconciliación en mi segunda experiencia como madre. Otro día hablaré del PVDC (Partos vaginales después de cesárea), algo que yo misma he vivido en primera persona. Pero hoy voy a hablar de la otra parte de la reconciliación con una misma. La lactancia feliz y duradera. De como lo he conseguido y gracias a qué y a quien. De la parte más práctica del asunto.


Una de las cosas que hice sistemáticamente en mi primer embarazo, era leer e informarme de lo que me estaba pasando... sin prestar atención al puerperio y a la lactancia... Primer error.

Es muy importante informarse adecuadamente con fuentes bien preparadas sobre el tema de la lactancia. Como fuentes bien preparadadas, me refiero a que las personas o publicaciones de las que tomemos la información, estén vinculadas lo suficientemente al tema, como para que nos puedan orientar de una forma realmente provechosa.


De nada sirve que nos diga un médico que el pecho se da cada 3 horas, diez minutos de cada uno... (cuantas lactancias fracasadas por ello...)


Si no que una muy buena opción, es mientras estamos embarazadas, dirigirnos a grupos de apoyo, en los que podremos convivir un ratito con mamis que dan el pecho y nos sentiremos gratamente acompañadas.


Dejo el enlace de la Federación española de asociaciones que hay para apoyar la lactancia materna y donde tenemos todos los grupos de apoyo en nuestro país.



De publicaciones, yo particularmente, soy asidua lectora de Carlos González en la revista "El bebé". En dicha revista, González tiene un consultorio de alimentación que merece la pena ojear por todos los buenos consejos que da. Además de la revista "El mundo de tu bebé" que está desde la primera a la última hoja llena de brillantes consejos impartidos por los mejores profesionales.


Otra forma de informarse adecuadamente, es leyendo "Un regalo para toda la vida". Otra joya de el doctor Carlos González.


Y aprovechando que estamos hablando del tema, dejo un enlace que se comentó en el foro de CN el otro día, que es de una nueva guía que ha publicado el gobierno de Aragón y está muy bien sobre el tema:



Además de recopilar toda la buena información que podamos, yo también aconsejo algunas cositas más.


Si no podemos acudir rápidamente a algún grupo de apoyo, hay foros como el de Crianza Natural donde expertas en lactancia y mamis con lactancias prolongadas te pueden ayudar muy amablemente.


Un cojín de lactancia, como os aconsejé el otro día, facilita la postura de la espalda.
Yo utilicé los primeros días unas conchas de medela, que me fueron muy bien para airear el pezón con las grietas. Aunque a veces no se recomiendan porque comprimen el pecho un poquito... pero cuando una ve las estrellas... pues la verdad es que a mi me fueron bien.


En mi caso las pezoneras me ayudaron unos días con las grietas, pero corremos el riesgo que el bebé se acostumbre demasiado a ellas y luego que nos cuestre prescindir de las mismas. Así que dejo a elección de cada una de vosotras su utilización.


Es normal que los primeros días el recien nacido pierda hasta un 10 por ciento de su peso inicial. Hay que estar pendiente que moje el pañal y que no muestre signos de deshidratación. En el caso de ser necesarios los suplementos lo mejor es administrarlos con técnicas distintas (Jeringa, vasito, biberón-cuchara...) al biberón, ya que se puede producir una confusión tetina pezón.


Una crema a base de lanolina para cuando tenemos grietas o el pezón muy irritado. También se puede poner la misma leche.


Dar el pecho a demanda día y noche. Sin horarios. Si el bebé es muy pequeño, los primeros días procurar que no pase más de dos o como mucho tres horas sin mamar.


Sobretodo, armarse de paciencia... cuando algunas personas, con toda su buena fe nos pregunten ¿otra vez le toca?

No pensar en dejar de tomar un medicamento o suspender la lactancia por este motivo, en
http://www.e-lactancia.org/ hay una base de datos completísima de medicamentos y las compatibilidades con la lactancia. Además de poder dirigirnos al equipo que se encarga de esta labor y al que aprovecho para agradecer su ayuda cada vez que lo he necesitado.


Aunque no es indispensable, tener un buen sacaleches a mano los primeros días, nos puede ayudar a estimular y vaciar los pechos si los tenemos demasiado hinchados y duros, después de aplicar calor con antelación. El sacaleches también nos será de utilidad, en caso de que tengamos que ir a trabajar antes de los seis meses, que es el periodo en que un bebé se deberia de alimentar exclusivamente de leche materna, por lo que en este caso será mejor comprar uno. Yo tengo el mini-electric de medela y calidad precio por lo que he visto está bien, aunque los mejores son los que hay dobles eléctricos, que son más rápidos.


Durante toda la lactancia hay que tomar un suplemento de yodo de 200 microgramos (100 microgramos si se come habitualmente pescado marino). Por otra parte, las mujeres que dan pecho no necesitan otro tipo de complejo vitamínico, a no ser que mediantes análisis de sangre se haya detectado algún tipo de anémia y el médico lo crea conveniente.


Los bebés alimentados exclusivamente de pecho, no necesitan agua ni infusiones. Cuando a partir de los 6 meses comienzan con la alimentación complementaria se les debe ofrecer agua.


La alimentación complementaria que se inicia a partir de los 6 meses, SIEMPRE se debe ofrecer después de la toma de pecho. Esto ocurrirá hasta cumplir su primer añito, cuando el pecho se ofrecerá después de las comidas.


Y bueno, aquí he hecho un pequeño resumen de lo poquito que he ido aprendiendo estos 9 meses, 2 semanas y un día que llevo con mi feliz lactancia.


El mejor consejo que puedo dar es que hagamos lo que hagamos estemos convencidas que hacemos lo mejor para nuestros hijos y que por este motivo seamos felices. Por nosotras y sobretodo por ellos.