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25 mayo 2011
En el destete somos dos
Dos años y nueve meses. Ese es el tiempo que tiene mi hija y ese es el tiempo que tiene nuestra lactancia.
Para algunos, una barbaridad. ¿Pero de ahí aún sale algo? ¿Comerá de todo...no? ¡Esta se casa, y aún toma teta¡ y así podría seguir explicando comentarios inoportunos, a los que ya apenas contesto aquello de lo q!e dice la OMS, vamos, que los niños tienen que tomar teta hasta los seis meses como alimento exclusivo y combinado con otros alimentos hasta los dos años o más.
Y no porque no sea cierto, que lo es. Porque no podría ser de otra manera que la leche humana, sirva para alimentar crías humanas. Si no porque estoy muy cansada de esos comentarios que hace la gente que por ignorancia, o mala educación, en los que intentan hacer un chiste de un tema más serio de lo que yo misma pensaba. Un tema que atañe a mis sentimientos ¿hay algo más serio? Va a ser que no.
Ayer, por primera vez en estos dos años y nueve meses, mi pequeña estuvo a punto de pasar todo un día entero sin tomar pecho. Eran las nueve y cuarto, y su papi que estos días es el encargado de contarles cositas antes de dormir, se disponía a acostarse un ratito con ellos mientras caían en las manos de Morfeo.
Y yo después de un día tan movido como otro cualquiera, mientras me disponía a recoger las cositas de la cena, me percaté de un hecho. Bueno, me dí cuenta de un "no hecho": mi pequeña de dos años y nueve meses llevaba todo el día sin mamar.
En aquel momento el papá de la casa le estaba poniendo el pañal nocturno a mi pequeña. Y yo deseaba en mi fuero interno que mi niña recordara que algo se le estaba olvidando. Pero no. Ella estaba pendiente de los cuentos que le iban a contar antes de dormir.
Me acerqué al cuarto y besé a mis tres soles. Y me marché al comedor. Y allí. Sentí una melancolía inmensa y me dí cuenta de que quizás la que no estaba preparada para aquello, era yo.
Pero también entendí, que como hemos hecho siempre, dejaríamos que fuera mi pequeña la que marcara los tiempos una vez más.
No tuve que esperar mucho. En unos minutos percibí que los cuentos hoy no eran suficientes para dormir, que mi pequeña estaba nerviosa, y que precisaba mi compañía.
Apagué la tele. Y como aquel al que le dan una segunda oportunidad, corrí a acompañar a mi pequeña en su encuentro con el sueño.
Y no se hizo esperar ni un segundo más: "Mami teta" dijo al verme. La abracé una vez más y el consuelo obtenido de aquel encuentro nos hizo encontrar la PAZ.
Sé que estos olvidos, son el inicio del fin. Que cuando uno se decide a apostar por un destete progresivo y muy lento, habrá días en los que no querrá pecho y otros en los que mamará tres veces.
Siempre pensando en si mi pequeña estará preparada, en si lo aceptará bien. Pero y yo ¿estaré preparada?
Seguro que sí, porque en estos años de lactancia, me llevó un buen saco de recuerdos, de cariño, de amor, de satisfacción... me llevo una de las mejores experiencias que he podido tener y hoy quería compartirlo una vez más con todos vosot@s .
Por si tenemos dudas cuando nos critican y ponen en tela de juicio por culpa de la ignorancia, que amamantar a nuestros hijos en edades más avanzadas, aquí os dejo mi trocito de experencia.
Seguid vuestro instinto porque ese será el bueno.
01 mayo 2011
El regalo del Señor Ministro
Hoy es el día de la madre. Felicidades a todas las mamis que lo celebréis. Está bien celebrar las cosas, pero ser madre, es algo que por suerte podemos celebrar todos los días.
La maternidad es algo mágico, que nos transforma en las tigresas de nuestra camada, que nos hace luchar a diario contra el mundo e intentar cambiarlo para y por nuestros hijos.
Yo personalmente esto del día de la madre me lo tomo bastante tranquilamente. Hoy no he hecho nada especial. Bueno sí, ser madre a tiempo completo. Cuando tienes que trabajar, el ser madre a tiempo completo es algo especial. No tienes que pensar ni en qué habrán comido los peques, ni en si te echarán de menos, ni nada de eso.
Puedes encargarte de hacer cosas con ellos en persona, sin delegar en los demás, aquello que tanto os enriquece mutuamente. Todo un regalo, para mamás e hijos. Todo un derecho. Y por desgracia tantas veces, toda una utopía.
Sí. Hoy he recibido un triste regalo del día de la madre del Señor Ministro Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez. Debe ser que no se ha leído el último informe del impacto de la conciliación familiar y laboral sobre el bienestar de la infancia, que el observatorio EFR publicó hace muy poquitos días. Algo que desde aquí, le invito a hacer.
El regalo del señor Valeriano no es otro que solucionar el tema de la conciliación laboral y familiar "escolarizando a los niños nada más nacer".
Al escuchar semejante afirmación, no he podido más que estremecerme, porque es todo lo contrario de lo que intentamos a diario muchos papás y mamás comprometidos con la crianza de nuestros hijos, que trabajamos, que intentamos hacer malabarismos para ser nosotros mismos, los que criemos a nuestros pequeños. Desde que nacieron, hasta que se formen como seres humanos.
Señor Valeriano, es cierto que necesitamos ayudas para conciliar. Pero desde mi humilde situación, déjeme decirle que no necesitamos guarderías para recién nacidos. Necesitamos TIEMPO con nuestros hijos. Y ellos necesitan ese tiempo para criarse de una forma sana y desarrollarse plenamente.
Ellos son la cantera de la humanidad. No lo olvidemos.
Un bebé necesita el contacto materno la mayor parte del tiempo. Necesita a sus padres, a aquellos que tienen toda la vida para trabajar, pero un tiempo limitado para dar a su bebé eso que tanto necesita.
¿Porqué siempre pagan los mismos? ¿Porqué siempre se quiere recortar de lo más importante? Nos estamos equivocando y haciendo las cosas del revés.
Señor Valeriano, ruego que nos escuche y le invito a aprender un poco más sobre lo que verdaderamente necesitan nuestros hijos: Unos padres que trabajen para vivir, educar y formar a esos de hoy que son el futuro de nuestro país.
Si queréis leer todo lo que ha dicho el Señor Valeriano Ministro de Trabajo e Inmigración lo podéis hacer en la página de la Vanguardia
26 marzo 2011
Mi maternidad en tres fotos
Gracias una vez más a Louma de Amor Maternal (que gran mujer!) me puedo unir y ofrecer un trocito más de mí.
En realidad no soy muy "fan" de mostrar fotos sobre mi y mis hij@s. Me da reparo, la verdad, pero creo que la ocasión lo merece y que sobretodo vosotr@s también, así que ahí van...
Tengo que decir que me es imposible resumir mi maternidad en tres fotos, pero que os contaré algo de cada una de ellas.
Bueno, creo que no puede faltar una foto de está mamá embarazadísima en mi selección. Viví mis embarazos con toda la ilusión del mundo. No quiero deciros si se trata de mi primer o mi segundo embarazo. Simplemente mostrarme embarazada. Muuyyy embarazada. Mis dos embarazos se vivieron con la misma ilusión... ambos por igual. Dos momentos felices, muy felices de mi vida mientras esperaba... que mi vida se iluminara.
Uno de los momentos más especiales de toda mi vida, quizás el más mágico. El momento en que mi niño conoció a su hermanita. Lo he querido compartir con vosotr@s. Un gran tesoro.
Y para terminar una foto que resume un poquito la trayectoria que ha cursado mi maternidad... a buen entendedor... je, je, je... pocas palabras....
Aquí termina mi post sobre mis tres fotos, espero que os haya gustado. Feliz sábado
22 febrero 2011
Orlando, esto va de chicos majos ;)
Después del tremendo éxito de nuestro comadrón hace unos días, no he podido resistirme a traer a otro chico que seguro que también os convence...
Y es que Orlando Bloom lo tiene todo... es guapo, reconocido actor de éxito y ahora resulta que "es un padrazo-porteador".
En fin, no me lío que voy mal de tiempo... os dejo las fotos ¿chulis verdad?
06 febrero 2011
La revolución maternal: defendiendo el derecho al AMOR
Orgullosa. Así me siento después de que DODOT diera marcha atrás a un artículo en contra de los derechos fundamentales de los niñ@s y en el que se podía ver claramente como se hacía apología del maltrato infantil.
Como he estado "de baja" y con muy poco tiempo, no me ha dado lugar a hablar de ello en mi blog, pero Louma y muchas más mamis lo han publicado en sus blogs (Aquí tenéis una entrada-resumen de Jesusa Ricoy -Olariaga, GRACIAS JESUSA).
Pero volviendo a la primera palabra con la que he comenzado este post. ORGULLOSA. No puedo estar más orgullosa de tod@s los que difundiendo, denunciando, gritando al mundo entero lo que estaba ocurriendo habéis conseguido que DODOT diera marcha atrás a la difusión de semejante atrocidad y pidiera disculpas retractandose de lo expuesto en su web.
ORGULLOSA de esta comunidad virtual de madres y padres que concienciados, respetuosos con sus pequeñ@s, amantes de los niñ@s todos ell@s han expuesto su indignación y han conseguido el objetivo de que se deje de difundir el maltrato infantil como forma de educación. Algo que en nuestro país está penado por suerte.
Hay muchas formas de educar y cada uno determinará cual es la adecuada pero JAMÁS PODREMOS CONSENTIR UTILIZAR LA VIOLENCIA CON LOS NIÑ@S. Y no podía dejar pasar página a este asunto sin proclamarlo en mi humilde blog.
Para terminar esta entrada, a la que por las circunstancias que os he mencionado llego algo tarde me gustaría que podáis ver el vídeo de la canción de ROSANA "Llegaremos a tiempo" que han compartido en el facebook conmigo y que me ha encantado. Y sobretodo me parece la banda sonora ideal para esta entrada.
Porque por supuesto que estamos a tiempo. Estamos a tiempo de defender los derechos de las mujeres, de los niñ@s, de las familias y de todo aquello que se nos ponga por delante. A veces podremos vencer los obstáculos rápidamente, otras veces tendremos que trabajar mucho por conseguir nuestros objetivos. Pero estoy segura que al final de todo tendremos nuestra recompensa, aquello que realmente nos hará felices: que nuestros hij@s gocen de un futuro mejor, está difícil, sí... pero vamos a luchar por ello.
Feliz Domingo.
16 enero 2011
Me acabo de leer "Vínculos"
Me acabo de terminar el libro escrito a cuatro manos por una mamá con una amplia experiencia acompañando a personas que se embarcan en esto de la maternidad-paternidad, Angels Torras y su hija, la periodista Miriam Tirado.
Lo cogí hace una semana en la biblioteca (junto a dos libros más de los que de momento me reservo los títulos... :) y bien la verdad que como nos anuncia en portada es una especie de "introducción" a lo que significa la gestación, el parto y la crianza consciente.
Personalmente digo que es una "introducción" puesto que a mí personalmente, que me ha llegado después de ser madre dos veces y de leer muchísimo sobre los temas expuestos (lactancia, parto, cesáreas...) pues me parece un libro ideal para ser de los primeros en devorar, quizás justo en el momento en que comenzamos a plantearnos ser padres, pero que a mí personalmente no me ha aportado nada nuevo. Es muy difícil reunir todo lo que personalmente considero que necesitamos introducir en nuestras vidas en un solo libro. Quizás ni en una sola maternidad... por eso me gustaría decir en favor de las autoras que el resultado en tan poquitas páginas, me resulta más que aceptable.
El libro con lo que significa la matenidad respetuosa y consciente e incluso tiene un prólogo escrito por Laura Gutman, algo que ya habla por sí solo del libro. Vínculos, un manual para que comiencen a leer aquell@s que se aventuran en la experiencia más maravillosa del universo. Tener un hij@.
27 diciembre 2010
La teta: la infinita culpable
Hace unas semanas, mi maravillosa hijita que hoy cumple 28 meses a nuestro lado, comenzó a mostrar mucho nerviosismo y malestar durante las noches. Llantos incesantes acompañados de gritos que hacían que ni ella ni el resto de la familia descansara.
La verdad es que fueron unos días angustiosos para tod@s. Tanto, que me comencé a preocupar mucho por la situación, ya que aunque comprendía que a los dos añitos los niños pueden tener despertares durante la noche, la forma "tan dolorosa" que experimentaba María al despertar me estaba haciendo dudar de si verdaderamente había un trasfondo distinto que su evolución natural.
En realidad, como siempre la primera sospechosa de todo no fue otra que la teta, porque la niña con lo único que se quedaba tranquila era con ella y a una servidora le entraron una vez más las dudas, las preguntas, el ¿lo estaré haciendo bien?, la tristeza de ver a su pequeña pasarlo mal.
Y es que claro, demasiadas veces tengo que oír de algunas personas "que la niña es muy mayor para la teta, que eso ya no es normal." Y la verdad, a pesar de que a base de información,más información, experiencias, más experiencias y resultados, soy una defensora de la lactancia y todos sus beneficios, a esta aprendiz de mamá, también tantas veces le afusilan las dudas.
Así que me decidí ir al pediatra con mi pequeña. Le expliqué que la niña se ponía muy mal en sus despertares nocturnos y que estaba preocupada. El doctor la revisó los oídos, la garganta, el pechito, la tripita y todo parecía estar bien.
Por suerte, nuestro pediatra está en contra "del método Estivill" y me dijo que como la pequeña pasa mucho tiempo separada de mí, quizás por las noches me necesite mucho más a su lado. Que hacía muy bien dándole tetita y durmiendo con ella. Gracias a esto, he podido cerrar muchas bocas :) que cuestionan que lo que hago sea malo para mi hija. No sería determinante la opinión de mi pediatra sobre la crianza de mi hija, pero me sirve para contestar tantas veces en las que hay quien se atreve a decir que no estoy haciendo bien. Es algo triste, pero cierto.
Estoy segura que si hubiera sido otro tipo de pediatra y yo no estuviera concienciada de lo que significa la crianza con apego, a mi hija le hubieran recetado un adiestramiento a la hora de dormir y la finalización de su lactancia prolongada.
Algo totalmente innecesário ya que lo que le ocurría a mi hija se descubrió a los pocos días que comenzó a quejarse al orinar y tras manchar un poquito el pañal con algo de sangre, le detectaron una cistitis de caballo que debía de arrastrar desde hacía demasiado tiempo.
La verdad que detectar una cistitis en un bebé es algo difícil hasta que no da la cara totalmente como fue en nuestro caso. Pero estoy segura que si mi niña hubiera tomado biberón, nadie hubiera echado la culpa al biberón de lo que le ocurría a mi niña. Cosa si se hizo con el pecho cuando se cuestionó si el desasosiego de mi pequeña se debía a sus ganas de tomar teta constantemente. Debo decir que desde el segundo día de tratamiento con antibióticos mi hija ha vuelto a su estado normal a la hora de dormir, y aunque se despierta alguna vez está tranquilita.
Como podéis comprobar por desgracia el pecho tiene la culpa de muchos males...
Desde que nuestros pequeños nacen, la teta siempre es la culpable de todo o de mucho. A nadie se le ocurriría decir que el biberón es culpable de que un niño no duerma o no engorde. De decir que dar biberón es sacrificado o simplemente que el bebé no se queda satisfecho. En cambio la teta es...
Culpable de que nuestros hijos no engorden suficiente. A cuantos bebés no les dan la "ayudita". Cuantas mamás sufren porque si sus pequeños tomaran biberón "engordarían mucho más".
Mi niña tardó en recuperar el peso 19 días. Y en el segundo mes puso dos kilos. Solamente había que ser constantes.
Además la teta es la culpable de no saber "cuanta cantidad toman los bebés", claro es que el biberón es más práctico, porque sabemos lo que toman los niños... como diría "el principito", los adultos... esos que siempre tratan de ponerle números a todo... ;)
La teta: culpable de que los bebés no duerman. Y yo digo, que lo normal antropológicamente hablando es que los bebés se despierten para comprobar si sus papis siguen ahí, tomar alimento de su mamá, hidratarse, coger fuerzas para crecer mucho... bueno, en realidad no lo digo yo. Lo explica Carlos González en alguno de sus libros.
Otra cosa es que a los adultos nos vaya mucho mejor que nuestros hijos nazcan programados y no se despierten hasta que a nosotros no nos vaya bien. Claro, eso es mucho más cómodo. Por eso aunque "no es lo mejor para ellos" nos va estupendamente cuando los niños como no digieren igual de bien la leche de fórmula duermen más con el biberón.
También hay quien le echa la culpa de dar teta a engordar y a que se te caigan los pechos al suelo y que yo sepa lo de engordar tiene más bien que ver con lo que una ingiere ;). En realidad dar pecho quema calorías, así que como mucho ayudará a adelgazar. Al menos si una come lo que debe.
De lo que se te descuelguen las tetas... en realidad eso tiene que ver más con los cambios bruscos de peso que con dar pecho en sí mismo. Es cierto que con la lactancia prolongada el pecho tiende a perder parte de su grasa, pero para nuestra tranquilidad decir que cuando pasa un tiempo después del destete esa grasa se recupera y el pecho se quedará igual que si no lo hubieras usado para algo tan maravilloso, bueno, y con un fin tan justificado como es alimentar a tu hij@ y darle el mejor consuelo. ¿Acaso aunque no quedara perfecto, no merecería la pena? ¿Estarán nuestros pechos mejor aprovechados?
La teta también dicen que hace a los niñ@s más dependientes y que les "vicia". Claro, no olvidemos que con dos años un bebé tiene que ser ya independiente. Tiene que comer solo, ir al baño, limpiarse el culete y ponerse los DVD'S de Disney mientras su madre se hace la manicura. Eso sí, cuando tenga 35 seguirá viviendo en casa de mamá, y ella le seguirá haciendo la colada y planchando sus camisas. Un, dos, tres, el mundo al revés.
Y de lo de que la teta es culpable de viciar. Yo creo que si todos los vicios fueran tan sanos, los médicos tendrían que hacer cola en el INEM.
Por desgracia, la teta es tan y tan culpable de todos los males, que podría extenderme mucho más. Pero no, terminaré con el último mal que recuerdo de la teta y que hoy día está muy de moda: La teta, esa culpable del sacrificio de las mamás.
Nada más lejos de la realidad. Sacrificio. ¿Qué es un sacrificio? para mí, un sacrificio, sería perder algo. Algo irreparable. Quitarme de algo que me gustara, hacer de mi vida algo peor.
Se dice que es un sacrificio porque hace que las muejeres seamos las encargadas de estar todo el día con el bebé a cuestas. Que los hombres no pueden colaborar igual.
Y a mi lo que me parece es que los hombres pueden hacer muchísimas cosas por cuidar a sus mujeres e hijos. Pueden ayudarlas para que ambos estén mejor. Pueden sostener a los bebés para que las mamis tengan esos ratitos de respiro que también son necesarios. Pueden hacer tareas en el hogar que resulten un alivio para sus compañeras.
La teta no tiene que ser ningún sacrificio. ¿Acaso no es un sacrificio tener que levantarse a media noche para preparar biberones, esterilizar, cargar con cacharros?eso es mucho más sacrificado ¿no? pero nadie lo cuestiona.
La lactancia tiene que ser algo bonito, algo que no resulte un sacrificio. Pero mientras la humanidad crea que dar pecho es una "elección" y no un derecho-necesidad de madres e hijos. Mientras que no lo entendamos como algo en lo que el resto de la familia (maridos sobretodo) deban colaborar. Mientras que nosotras mismas no nos quitemos esa sensación de culpabilidad de la teta constante que existe en todos los puntos anteriores que os he citado, las cosas no evolucionarán como tienen que evolucionar.
07 diciembre 2010
El problema no está en nuestros hijos, está en nuestros ojos
Lo primero que me gustaría antes de comenzar esta entrada es disculparme porque tengo algo abando el blog estos días. Ya os he explicado alguna vez que ser mami moderna en el siglo XXI no es fácil en lo que a juntar pedazos de tiempo se refiere y como además la inspiración por diversas circunstancias la tenía a niveles muy bajos, tampoco me ha estresado el no tener demasiado que contar.
Pero hoy, mientras saboreo el delicioso café de una maravillosa mañana de día puente-festivo, se me ha vuelto a encender la luz sobre algo tan asombrosamente evidente y enorme, que cuando lo queremos ver, dirigimos nuestra mirada al horizonte buscando respuestas y no nos damos cuenta que la respuesta la tenemos tan cerca de nuestras propias narices que es invisible para nuestros ojos.
Sé que suena muy fuerte. Yo al escuchar semejante afirmación entré en un proceso de asombro, compasión y de curiosidad. Qué podía llevar a una madre a decir algo así.
Para que entendáis todo un poquito más os explicaré que la prueba era para ver si teníamos una bacteria en nuestro estómago y así desvelar el origen de algunos dolores y molestias gastrointestinales que ambas padecemos.
La chica en cuestión me explicó que llevaba un año de pruebas, que andaba de médico en médico. Seguimos hablando y al momento sin demorar demasiado la conversación me explicó que estaba segura de que su hija de 4 años tenía la culpa de todos los males que andaba sufriendo. Desde que nació su vida era un tormento causado por el mal sueño, la poca apetencia y la hiperactividad de la niña.
En realidad que aquella mujer sufría, era evidente. Según me explicó llevaba años de peregrinaje entre médico y médico. Y no obtenía respuesta. Bueno sí: su niña, el centro de su sufrimiento.
Vivir con su pequeña desde que había nacido, para aquella mujer había sido como vivir una pesadilla. Porque la niña no la había dejado dormir por las noches, no comía nada, era impulsiva y contestona. Yo sin decir nada en el fondo de mi corazón me preguntaba que parte de aquel desasosiego era real y que parte era simplemente un fracaso ante las expectativas de una madre fustrada a causa de una sociedad en la que imperan la "calidad de vida del adulto".
Hacía pocos minutos que nos conocíamos y se atrevió a decirme que "solamente quien tiene un hijo que no duerme y no come sabe el sufrimiento que ello comporta". Yo no osé a contestar. No me ví con fuerzas de explicarle que con mi primer hijo cada comida era un momento de incertidumbre ante el plato y que mi pequeña de dos años y tres meses tiene como mínimo tres o cuatro despertares nocturnos.
Ví que aquella mujer tenía un problema evidente: un conflicto con su propia maternidad. Y me sentía muy, muy triste por aquella pequeña de 4 años que seguramente no debía de estar pasándolo nada bien escuchando lo "mala niña que era".
¿Que porqué os cuento todo esto? Como os he dicho en aquel momento no me atreví a contestar a aquella mujer. Estaba convencida de lo que me estaba explicando, triste, abatida... no me ví con fuerzas de contradecir sus convicciones sobre la maternidad.
No podemos decidir como tienen que ser nuestros hijos (a nuestro antojo) y si hay algo que me ha hecho vivir la maternidad de una manera mucho más feliz, relajada y plena ha sido el entender que lo que yo creo que debe ser (porque la sociedad me lo ha marcado) la mayoría de las veces no se corresponde con lo que de verdad necesita ese niñ@ en concreto.
Si tu llenas un plato de comida hasta arriba y se lo das a tu hijo, está claro que no se lo acabará porque es demasiado.
Si tú te empeñas en que esa es la cantidad que debe comer y no se la ha comido, habrás fracasado en tu intento y te sentirás mal, te enfadarás, harás enfadar a tu hijo y todo terminará como el Rosario de la Aurora.
El niño se habrá comido la mitad. Lo que necesita. El comprender algo tan sencillo como que si un niño está sano come lo que necesita, con la sencilla pauta de ofrecerle una alimentación variada. Esta herramienta nos librará de muchos malos ratos. Hoy en día si un niño está sano y tiene a su alcance alimentos de una índole variada no nos debería de preocupar en exceso que no coma lo que a nosotros nos parece que debe comer.
Lo mismo nos puede ocurrir con el sueño. Es que si antes de ser padres nos pensamos que nuestras noches van a ser plácidas, es muy difícil que eso ocurra. Es cierto que habrá algunos niños que dormirán como verdaderos osos en estado de hivernación, pero la gran mayoría tendrás despertares hasta los tres años o más.
Tampoco es algo que corresponda a la naturaleza humana que nuestros pequeños cachorros tengan que permanecer quietecitos sin saltar, jugar, gritar!!!! si eso es lo que tiene que hacer una gran parte de su tiempo un niño cuando está sano. No puede ser de otra forma. Si uno cambia el chip, si uno transforma el ponerse de los nervios cuando esto ocurre con entender que los niños gracias a que están sanos tienen esa actitud habrá ganado una gran batalla a la paz maternal, a la verdadera vivencia de la felicidad de ser padres.
Y es que es más fácil justificar nuestra fustración porque nuestros hij@s no cumplen con nuestras expectativas. Unas expectativas creadas a base de las mentiras que una sociedad adultocentrista nos ha metido en la cabeza durante años.
Entonces buscamos precipitadamente ayuda en libros adiestra niños que nos ayuden a dormir bien, en psicólogos para la hiperactividad o directamente en médicos para que les receten algo que les abra el apetito.
Por desgracia he oído testimonios de padres que "porque su bebé de 9 meses no dormía" han acudido al médico y les han recetado antihistamínico para que el bebé les dejara descansar y no porque el bebé tuviera alergia, si no porque el antihistamínico tiene efecto sedante. A mi esta actitud me parece de lo más imperdonable por los padres, pero sobretodo por el facultativo que receta un medicamento a un bebé que está completamente sano porque no sé quien ha escrito que un bebé de 9 meses deba dormir toda la noche.
Si la sociedad diera el valor que se merecen a nuestros pequeños, a las madres y en resumen a las familias nos evitaríamos muchas veces este tipo de fustraciones y de depresiones en los adultos o lo que es más importante: en unos niños y niñas que no eligieron nacer y que se merecen ser criados con todo el amor incondicional de unos padres felices.
Pero hoy, mientras saboreo el delicioso café de una maravillosa mañana de día puente-festivo, se me ha vuelto a encender la luz sobre algo tan asombrosamente evidente y enorme, que cuando lo queremos ver, dirigimos nuestra mirada al horizonte buscando respuestas y no nos damos cuenta que la respuesta la tenemos tan cerca de nuestras propias narices que es invisible para nuestros ojos.
Y es entonces cuando seguimos condenando, etiquetando y justificando lo que a nosotros nos parecen acciones fuera de lugar de nuestros hijos, mientras no entendemos que los únicos que debemos de tener algún problema somos nosotros mismos.Mi reflexión, aunque es algo que tengo presente desde hace bastante tiempo, me ha resurgido estos días gracias a una mamá con la que compartí el otro día la sala de espera del ambulatorio mientras esperábamos para una prueba médica y quien me transmitió su malestar porque su hija "le había destrozado la vida".
Sé que suena muy fuerte. Yo al escuchar semejante afirmación entré en un proceso de asombro, compasión y de curiosidad. Qué podía llevar a una madre a decir algo así.
Para que entendáis todo un poquito más os explicaré que la prueba era para ver si teníamos una bacteria en nuestro estómago y así desvelar el origen de algunos dolores y molestias gastrointestinales que ambas padecemos.
La chica en cuestión me explicó que llevaba un año de pruebas, que andaba de médico en médico. Seguimos hablando y al momento sin demorar demasiado la conversación me explicó que estaba segura de que su hija de 4 años tenía la culpa de todos los males que andaba sufriendo. Desde que nació su vida era un tormento causado por el mal sueño, la poca apetencia y la hiperactividad de la niña.
En realidad que aquella mujer sufría, era evidente. Según me explicó llevaba años de peregrinaje entre médico y médico. Y no obtenía respuesta. Bueno sí: su niña, el centro de su sufrimiento.
Vivir con su pequeña desde que había nacido, para aquella mujer había sido como vivir una pesadilla. Porque la niña no la había dejado dormir por las noches, no comía nada, era impulsiva y contestona. Yo sin decir nada en el fondo de mi corazón me preguntaba que parte de aquel desasosiego era real y que parte era simplemente un fracaso ante las expectativas de una madre fustrada a causa de una sociedad en la que imperan la "calidad de vida del adulto".
Hacía pocos minutos que nos conocíamos y se atrevió a decirme que "solamente quien tiene un hijo que no duerme y no come sabe el sufrimiento que ello comporta". Yo no osé a contestar. No me ví con fuerzas de explicarle que con mi primer hijo cada comida era un momento de incertidumbre ante el plato y que mi pequeña de dos años y tres meses tiene como mínimo tres o cuatro despertares nocturnos.
Ví que aquella mujer tenía un problema evidente: un conflicto con su propia maternidad. Y me sentía muy, muy triste por aquella pequeña de 4 años que seguramente no debía de estar pasándolo nada bien escuchando lo "mala niña que era".
¿Que porqué os cuento todo esto? Como os he dicho en aquel momento no me atreví a contestar a aquella mujer. Estaba convencida de lo que me estaba explicando, triste, abatida... no me ví con fuerzas de contradecir sus convicciones sobre la maternidad.
Tengo dos hijos. Y son como la noche y el día. La verdad es que tengo mucha suerte porque aprendo cosas muy distintas de cada uno de ellos. Si uno duerme mucho, el otro duerme poco. Si uno come de más, el otro necesita mucho menos para comer. Si uno es alto, el otro es bajo y si uno ha padecido de la garganta, el otro está padeciendo de los bronquios... así podría hacer una lista larguísima. No acabaría nunca. Cada ser humano es maravilloso, distinto, único e inimitable con todo lo que eso significa y con una evolución distinta, característica y llena de matices.El convivir con dos niños tan diferentes, me ha enseñado que no se puede etiquetar a un niñ@.
No podemos decidir como tienen que ser nuestros hijos (a nuestro antojo) y si hay algo que me ha hecho vivir la maternidad de una manera mucho más feliz, relajada y plena ha sido el entender que lo que yo creo que debe ser (porque la sociedad me lo ha marcado) la mayoría de las veces no se corresponde con lo que de verdad necesita ese niñ@ en concreto.
Si tu llenas un plato de comida hasta arriba y se lo das a tu hijo, está claro que no se lo acabará porque es demasiado.
Si tú te empeñas en que esa es la cantidad que debe comer y no se la ha comido, habrás fracasado en tu intento y te sentirás mal, te enfadarás, harás enfadar a tu hijo y todo terminará como el Rosario de la Aurora.
Lo mismo nos puede ocurrir con el sueño. Es que si antes de ser padres nos pensamos que nuestras noches van a ser plácidas, es muy difícil que eso ocurra. Es cierto que habrá algunos niños que dormirán como verdaderos osos en estado de hivernación, pero la gran mayoría tendrás despertares hasta los tres años o más.
Tampoco es algo que corresponda a la naturaleza humana que nuestros pequeños cachorros tengan que permanecer quietecitos sin saltar, jugar, gritar!!!! si eso es lo que tiene que hacer una gran parte de su tiempo un niño cuando está sano. No puede ser de otra forma. Si uno cambia el chip, si uno transforma el ponerse de los nervios cuando esto ocurre con entender que los niños gracias a que están sanos tienen esa actitud habrá ganado una gran batalla a la paz maternal, a la verdadera vivencia de la felicidad de ser padres.
Y es que es más fácil justificar nuestra fustración porque nuestros hij@s no cumplen con nuestras expectativas. Unas expectativas creadas a base de las mentiras que una sociedad adultocentrista nos ha metido en la cabeza durante años.
Entonces buscamos precipitadamente ayuda en libros adiestra niños que nos ayuden a dormir bien, en psicólogos para la hiperactividad o directamente en médicos para que les receten algo que les abra el apetito.
Por desgracia he oído testimonios de padres que "porque su bebé de 9 meses no dormía" han acudido al médico y les han recetado antihistamínico para que el bebé les dejara descansar y no porque el bebé tuviera alergia, si no porque el antihistamínico tiene efecto sedante. A mi esta actitud me parece de lo más imperdonable por los padres, pero sobretodo por el facultativo que receta un medicamento a un bebé que está completamente sano porque no sé quien ha escrito que un bebé de 9 meses deba dormir toda la noche.
Si la sociedad diera el valor que se merecen a nuestros pequeños, a las madres y en resumen a las familias nos evitaríamos muchas veces este tipo de fustraciones y de depresiones en los adultos o lo que es más importante: en unos niños y niñas que no eligieron nacer y que se merecen ser criados con todo el amor incondicional de unos padres felices.
23 noviembre 2010
Volver a ser niñ@s y lo que de verdad importa
Sábado por la tarde. Salimos a hacer algo de compra en familia. El fin de semana está siendo casero, casero. El otoño comienza a notarse y sobretodo la humedad, por lo que no tenemos muchos planes más que los de estar juntos, que es lo que más necesitamos después de una larga semana de trabajo.
En la puerta del supermercado hay un parque. Mientras pago en la caja, mi marido sale con los peques. No les importa que el tiempo no acompañe, ellos como siempre felices, saltando, con esa ilusión que les caracteriza.
Cuando me uno a ellos reparo en lo divertido que puede ser montarme en los cacharritos que han puesto. ¡ Son ideales! No se me ocurriría quitarle el sitio a otro niño, pero no hay demasiados peques por ocupar los cacharritos, así que ni corta ni perezosa paso un rato verdadermente genial con mis hijos dando vueltas en una especie de "aparato mareador" y saltando y brincando en una especie de "coche-muelle". Un momento dulce y especial, en la que por un instante me pregunto si hay unas risas más auténticas que las que nos echamos juntos en familia. (Además de lamentar que no hubiera todos estos cacharritos en los parques cuando yo era niña ;)
Y sinceramente lo recomiendo. Una vez más. Recomiendo disfrutar del día a día con nuestros hijos. Porque ellos son una buena inversión para ser felices. Esta semana leía en el blog del reconocido científico Eduard Punset que hay padres que invierten más en el coche que en sus niños. No puedo estar más de acuerdo. Y no hablo de dinero, ni mucho menos. Hablo de tiempo, cariño, dedicación, paciencia, entrega, formación... se da por hecho que sabemos ser padres. Y es cierto, el instinto está ahí, pero la influencia de lo "éticamente social" nos hace sentir muchas veces perdidos. Tanto que nos dejamos llevar por ello. ¿Porqué no hacemos lo mismo que haríamos por cualquier otra cosa que nos interesara? Qué ocurre ¿qué cualquier hobbie o trabajo requiere un mayor esfuerzo o atención mayor que la que requieren nuestros hijos? ¿Os habéis parado a pensar cuánto tiempo le dedicamos al trabajo, bienestar físico, etc. y cuánto tiempo-dedicación a nuestros pequeños? dependerá del caso claro está. Pero en general en dicha estadística la infancia y familia no sale muy bien parada. Y si no ¿cúantas horas tiene el día? ¿y días la semana?
En la puerta del supermercado hay un parque. Mientras pago en la caja, mi marido sale con los peques. No les importa que el tiempo no acompañe, ellos como siempre felices, saltando, con esa ilusión que les caracteriza.
Cuando me uno a ellos reparo en lo divertido que puede ser montarme en los cacharritos que han puesto. ¡ Son ideales! No se me ocurriría quitarle el sitio a otro niño, pero no hay demasiados peques por ocupar los cacharritos, así que ni corta ni perezosa paso un rato verdadermente genial con mis hijos dando vueltas en una especie de "aparato mareador" y saltando y brincando en una especie de "coche-muelle". Un momento dulce y especial, en la que por un instante me pregunto si hay unas risas más auténticas que las que nos echamos juntos en familia. (Además de lamentar que no hubiera todos estos cacharritos en los parques cuando yo era niña ;)
La verdad es que las personas que estaban a mi alrededor podrían pensar perfectamente que soy una loca chalada. Una mujer de casi 32 años subida en un aparatejo para niños dando vueltas y brincando en otro. Pero tengo que confesar que "me importa un bledo". ¿Qué de malo hay? No estoy trabajando, ni en un acto que requiera un comportamiento especialmente aceptable para lo socialmente aceptado por los adultos. Estoy con mis niños, disfrutando el momento. Sin más.
Porque si se trabajan 8 horas (más los traslados), dormimos 8 horas y pretendemos disponer de tiempo "para nosotros" porque es lo que debemos de hacer para "sentirnos bien" ¿con qué se quedan nuestros hijos? porque además está claro que no podemos mezclar niños, trabajo, aficiones, tareas domésticas...
Aunque a nivel personal creo que esta afirmación es totalmente falsa. Cuando uno se muestra comprometido en su tarea de ser padre y vive enamorado de sus hijos desea pasar el mayor tiempo posible con ellos. La solución es adaptar nuestras vidas en conjunto. Hacer todas las cosas que podamos unidos y compartir nuestro tiempo.
Aprovechar nuestras aficiones y demás momentos para conocernos un poquito más. Invertir nuestro cotizado bien que es el tiempo en criar, educar y vivir a nuestros pequeños. Sin renuncias. Sin sacrificios. Es más fácil de lo que creemos.
Invertir en nuestros hijos. Una buena apuesta. Sin duda. Y si hay que empezar a deshinibirnos en el parque, pues lo hacemos porque además de ser un poquito más felices, ellos también lo serán. Lo recomiendo de todo corazón.
Que vosotros también seáis felices.
13 noviembre 2010
Dormir con tu hijo es bueno ¡No lo dudes!
Recopilando algún vídeo sobre el método Estivill durante el día de ayer para poner en mi nueva página de Facebook una vez más no pude dejar de sentir pena, tristeza, dolor y resignación al ver una de las escenas más dramáticas de toda mi vida.
Es un vídeo del método Estivill protagonizado por él y un pequeño grabado aquí en España y en el que a continuación se emite una grabación de una adaptación del método al estilo americano en el que una mamá sufre y un niño se siente abandonado.
El niño sufre, llora, gime, patalea y no entiende nada una hora entera. Es una verdadera tortura para él. En una sociedad en la que las leyes protegen a nuestros hijos en contra de los malos tratos no entiendo como no se defienden estas actitudes de los padres.
Advierto de que el vídeo daña considerablemente la sensibilidad, pero no creo que éticamente estuviera bien hablar de un vídeo sin compartirlo en el post, así que os lo dejo enlazado:
Lo que sobretodo me gustaría dejar claro en el post es un mensaje para aquellas mamás que dudan en si será malo para sus hijos dormir con ellos. Me gustaría gritarles desde aquí: "No tengáis miedo. Dormid con vuestros niñ@s. El colecho no solo no es malo sino que comporta una serie de beneficios para todos".
Algunos de sus beneficios son:
- Minimización del síndrome de muerte súbita.
- Sincronización de su respiración con la de la madre lo que facilita la
adquisición de las diferentes etapas de sueño y una vez adquiridas el tránsito de
unas a otras.
- Disminución del estrés y por lo tanto refuerzo de su sistema inmunológico.
- Regulación de la temperatura corporal del bebé.
- Aumento de la confianza en sus padres.
- Favorece el descanso de la madre que puede alimentar a su hijo mientras
duerme y a su vez el descanso del bebé que apenas se despierta al reclamar
alimento.
- Aumento de su autoestima.
- Para los papás el estrechamiento del vínculo con sus hijos, el sentirse mucho más felices, el saber lo que ocurre cada minuto de la noche de nuestros pequeños, el poder descansar.
Colechar es bueno para tod@s no lo dudes, ¡duerme con tu bebé!
29 octubre 2010
Ja, ja y... Ja!!
No doy crédito a lo que acabo de leer: "Según un estudio realizado por unos investigadores en Nueva Zelanda y publicado por Pediatrics se dice que la mayoría de los bebés empiezan a dormir toda la noche entre los dos y los cuatro meses."
Cuando lo he leído lo primero que no he podido evitar hacer ha sido reir. Disculpad: "Ja, ja, ja, ja...." es que no he sido capaz de primero reprimir la risa y segundo indignarme. ¿Porqué? porque cuando los padres de medio mundo lean este tipo de notícias y luego comprueben que sus hijos no duermen ni de casualidad toda la noche se fustrarán y desgraciadamente a continuación recurrirán al método Estivill. Un método del que se puede decir que es una verdadera tortura para los padres, pero sobretodo para los niños, puesto que son abandonados a su suerte en su habitación mientras lloran y sienten como sus padres les ignoran una y otra vez diciéndoles que se consuelen con su "osito pepito" y su póster de "Dora la Exploradora".
Sí queréis ve explícitamente "el dichoso metodito" en mi blog, ya dediqué un post hace tiempo que podéis recuperar aquí. Aviso que las imágenes del Estivill son muy fuertes.
Volviendo a la esencia del post (la notícia que provoca risa) os gustaría contar mi experiencia. Yo gracias a Dios no he hecho ni caso a esto del Estivill en toda mi vida. De hecho, yo misma he colechado con mis familiares toda la vida. Y es que tengo un defecto: "Me encanta dormir acompañada de los que quiero" recuerdo bien mayorcita que dormía con mi hermana y me encantaba. Y si no dormíamos juntas nos arrimábamos las camas. Parece una tontería, pero estoy segura que esas cosas únen mucho. Tengo unos recuerdos geniales y muchas veces comentamos la jugada cuando nos contamos nuestras batallitas.
Bien, que me desvío del tema. Pues mi experiencia con mis hijos nada tiene que ver con lo anteriormente explicado en la noticia de risa y lo quiero aclarar para todos esos padres que tienen dudas y piensan que a su hijo le ocurre algo porque tiene dos o cuatro meses y no duerme toda la noche.
Mi hija de 26 meses también se sigue despertando, a veces mama, otras veces se queja, otras noches las duerme de seguido. Es que el sueño es un proceso madurativo en el que cada niño alcanza su madurez de una forma distinta, en unos tiempos que cambian de un bebé a otro. Pero me parece muy, pero que muy prematuro decir que la mayoría de los bebés de dos a cuatro meses duermen toda la noche, porque esta noticia puede llevar a la confusión a muchos padres que piensan que hacen las cosas mal o que a su hijo le ocurre algo.
Recuerdo a unos padres primerizos a los que como a los nueve meses su niña "no dormía nada" el médico cansado de escucharles les "recetó un antihistamínico" para que así la pequeña se adormilara. Nada más peligroso, ni más contraproducente que dar a una bebé un medicamento que no necesita. Me quedo sin palabras.
Para terminar, mandar todo mi ánimo a esas mamis y papis que noche tras noche sufren desvelos. No nos engañemos, yo la primera he sufrido esa falta de sueño y es malísima, pero no por ello nos da derecho a dejar a nuestros niños llorar desconsolados. Recordad que todas las etapas pasarán y recordaremos muy pronto como algo lejano, esos días que nos íbamos durmiendo por las esquinas. Esos días en las que con una sonrísa picarona, nuestros hijos nos devolvían esas horas de sueño en forma de amor incondicional.
Felices sueños.
27 octubre 2010
Buenos consejos by Felipe Lecannelier Acevedo
Acabo de ver este vídeo que está lleno de buenos consejos facilitados por Felipe Lecannelier Acevedo (Psicólogo ClínicoDirector del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN)-Universidad del Desarrollo).
Me ha encantado la forma simple, simpática, sencilla y constructiva en la que sobretodo nos relata la forma en que deberíamos actuar cuando nuestros hijos se enfadan con el mundo.
Os lo aconsejo para seguir aprendiendo un día más en este maravilloso camino de ser padres. Espero que os sirva tanto como a mí.
23 octubre 2010
Carme Chaparro y sus mimos
Me acaba de llegar un artículo escrito por la periodista Carme Chaparro en la revista digital mujerhoy.com que vuelve a acusar de extremistas a muchas mamás (entre las que me incluyo) quienes defendemos los derechos de las necesidades reales de los niños.
Lo primero que me gustaría decir es que nosotras no defendemos otra cosa que no sea criar a nuestros hijos de pleno derecho, amarlos a tiempo completo o al menos en sus primeros meses de vida tan importantes poder estar con ellos para alimentarlos como se merecen y no por ello ser peores trabajadoras del ámbito laboral.
Nos acusan de talibanas a aquellas que luchamos porque los niños y bebés tengan sus necesidades reales cubiertas por sus padres y nos dedicamos a gritar al mundo que a veces merece la pena tener menos, para tener más y ser más felices. Y claro, esto no tiene nada de glamouroso, ni de fashion, ni de estar a la última, ni en todas partes.
Antes de continuar me gustaría transcribir en mi blog dicho artículo para contestar desde aquí con mis argumentos:
Paseando a su bebé por el centro de una gran ciudad, mi amiga Eva se encontró el otro día a varias decenas de madres dándoles el pecho a sus hijos en plena calle. Se trataba de un amamantamiento colectivo para reclamar bajas maternales de seis meses, que se ajusten al tiempo que la Organización Mundial de la Salud recomienda alimentar a los hijos con la leche materna. Eva se sentó a charlar un rato con algunas de esas mujeres. Todo resultó muy amigable hasta que se le ocurrió contar que ella, al tener a su hijo, había optado por el biberón. Entonces un grupito de esas madres la atacaron sin piedad.
El cáncer, la esquizofrenia, la ansiedad, la depresión, la obesidad, la diabetes... Los últimos estudios científicos parecen mostrar que los nueve meses de gestación afectan al niño mucho más de lo que creíamos hasta ahora. No se trata sólo de ponerle música de Mozart o Vivaldi en los cascos al feto para estimular sus neuronas, ni de mirar el humo del tabaco como al peor enemigo, ni al alcohol o los embutidos. Por lo visto, si durante la gestación tu nutrición está desequilibrada, se marca en la ruleta del bebé la casilla de una futura enfermedad coronaria.
Si estás pasando una época con algo más de estrés del habitual, puedes provocarle tendencia a la esquizofrenia. Si el embarazo te pilla con un poco de sobrepeso, estás condenado a tu hijo a ser gordo desde el mismo momento en el que nace (de hecho, en madres obesas, los hijos nacidos tras la cirugía reductora de estómago son notablemente más delgados que sus hermanos).
P. D.: Por si no tuviéramos suficiente presión por ser mujeres, el embarazo nos expone aún más. Basta ya de talibanes de la maternidad, porque con nuestra autoculpabilidad constante ya es suficiente. ¿Cómo alguien puede dudar que una madre en sus cabales haga algo ex profeso para dañar a su bebé?
Para empezar Carme (que por cierto hasta ahora me encantaba) explica una historia algo extraña, en la que ella y una amiga pasean hasta que encuentran a un grupo de mujeres que dan pecho y que se encuentran defendiendo los derechos de todas LAS FUTURAS MADRES E HIJOS entre las que nos podemos encontrar cualquiera de nosotras. En aquel momento al explicar que ella NO HA QUERIDO AMAMANTAR A SU HIJO las demás mamás la ATACAN.
Pues de esto solo voy a decir una cosa... que una ya se va cansando... "Que todos los ataques de la humanidad tengan el mismo fin que el de estas mujeres pro-lactancia" que las guerras y la única violencia provenga de las palabras de amor.! La lactancia materna es amor¡
¿Qué es un ataque? que nos digan que a los niños es millones de veces mejor alimentarnos con la leche diseñada específicamente para él, que la que le da su madre diseñada específicamente para un ternero. Por cierto todas las locas de la teta que conozco son muy educadas, así que amiga por favor no me hables de ataques fortuitos, porque no lo dejamos en ¿consejos bien intencionados?
Carme continúa explicando que su amiga no dió teta porque le dolían los pezones y no dormía. Lo de los pezones seguramente hubiese tenido solución, solamente acudiendo a nuestra matrona o a algún grupo de apoyo nos lo hubieran solucionado. ¿Tanto nos cuesta hacer eso por un hij@?
De lo de dormir poco no me creo nada. Mi primer hijo tomó biberones desde los cinco días y no durmió del tirón hasta el año y medio. Así que por ahí no cuela. Por cierto no consentí que NADIE le diera ni un solo biberón, intenté imitar aquello que tanta pena me produjo que fue no amamantarlo y darle lo mejor. Y no se me caen los anillos por admitirlo. No le di lo mejor que es lactancia materna. Por supuesto que amaba a mi hijo por eso siempre me quedará una espinita, pero está claro que si hubiera sabido hacerlo mejor le hubiera dado la teta... ¿tanto cuesta reconocer esto? a mí no ¿sabéis porqué? porque amo a mi hijo, no tengo que justificarme ante nadie y aprendí de mis errores.
Esto mismo lo he explicado en foros pro-lactancias y nadie, nadie, nadie me ha acusado de nada. Es más me han ayudado a cumplir mi sueño. Basta ya de acusar gratuitamente.Otra cosa es que digamos lo mal que nos parece una madre sabiendo que dar teta es lo mejor del mundo para su bebé se niegue a dársela, porque necesita tiempo para ella. Porque necesita seguir su vida. Entonces es que esa mujer no quiere ser madre o no sabe lo que significa ser madre. No se informó de como son los niños en su momento. No hay más.
Carme acaba su artículo de opinión con lo que para mí es demagogia pura y dura. Habla de que vivir en las ciudades perjudica a los bebés, o de que el estrés en el embarazo les perjudica a los fetos y otras historias imagino extraídas de estudios publicados.
Y aquí voy a mojarme, a opinar lo que es o no para mí una buena madre y que tiene que ver con todo lo anteriormente expuesto.
Ser buena madre para mí es dar todo lo que tenemos para dar a nuestros hijos, sin pensar en sacrificios, con todo el amor que tenemos dentro.
Hay cosas que por suerte o desgracia no podemos hacer por nuestros pequeños aunque queramos porque no están a nuestro alcance o porque no se pueden dar en ese determinado momento.
Yo por ejemplo creo que habría escuelas mejores que las que van mis niños. Escuelas en las que la enseñanza no estuviera tan dirigida y la educación fuera de otra manera. O me gustaría dedicarles más tiempo. Pero en este momento no puede ser y por lo tanto hago todo lo que puedo en este momento por ellos y estoy en paz como madre. No me tengo que justificar ante nadie aunque sé que lo que les estoy dando aunque es bueno, no es lo mejor.
Por otro lado están los que justifican actitudes egoístas. ¿Qué son actitudes egoístas? pues hago un resumen: robar tiempo a nuestros hijos en preferencia a cualquier otra cosa con tal de no tener que "aguantarles", el negar a un bebé nuestra leche y calor porque necesitamos recuperar nuestras vidas cuanto antes, el negar la compañía de las noches a un niño que nos está reclamando porque nos necesita, el mandar callar a un pequeño que está explicando algo mientras nosotros hablamos con la madre de pepita de la última de la Belén Esteban porque nos parece mucho más interesante que lo que nos cuenta nuestro pequeñ@.
Sí señores sí. Yo sí que creo que todas las madres no son iguales.
Basta ya de ataques gratuitos. Me gustaría recordar que si se aprueba algún día esa baja maternal de 20 semanas las beneficiadas no solamente serán estas locas de la teta que tanto ruido hacen y tanto molestan a la sociedad. Todas las madres que LIBREMENTE decidan no dar pecho a sus bebés también tendrán las 20 semanas de baja, aunque luego las dediquen para ponerse a dieta rápido, ir a la peluquería y recomponer sus parejas mientras que pierden lo mejor de sus días: la crianza de sus recién nacid@s.
18 octubre 2010
Grandes (e incómodas) verdades en la crianza
Unas cuantas verdades para la reflexión...
Que las guarderías son necesarias para los padres y no para los bebés. Los primeros tres años de un niño el mejor lugar que puede tener para desarrollarse es estar al lado de sus padres.
Que la crianza con apego no interesa, puesto que en dicho tipo de crianza no hay gasto económico: ni en leches industriales, ni en muchos objetos de puericultura que nos venden como indispensables, ni en alimentos pre-cocinados, ni en guarderías, ni en libros para dormir o adiestrar niños.
Que el verdadero feminismo no tiene nada que ver con ir a trabajar dejando a nuestros hijos en pleno puerperio, si no que tiene en esencia la libertad de elección de las mujeres a decidir como conciliar sus vidas familiares de una forma verdaderamente válida sin ser juzgadas, ni desplazadas y ridiculizadas.
Que los adultos justificamos conductas que sufren los niños para poder seguir teniendo una independencia que deberíamos de entender queda relegada a un segundo plano una vez que decidimos ser padres.
Porque en el siglo XXI el ser padres es una libre elección y antes de dar el paso deberíamos pensarlo dos veces. No todos debemos ser padres, ni estamos preparados para serlo.
Que el mal llamado "tiempo de calidad" no solamente es estar media hora al día con nuestros hijos. Que además de calidad en la compañía, nuestros hijos necesitan mucho más tiempo con nosotros.
Que por desgracia los únicos perjudicados de todos los puntos anteriores son nuestros hijos. Ellos que deberían ser el motor del "nuevo mundo". Aquellos que serán los hombres del mañana.
Nos pasamos la vida lamentándonos, cuando vemos por las noticias lo que está ocurriendo en el mundo entre tanta guerra, tanta violencia y desgracia. Pero no somos capaces de dar la mayor importancia a lo que de verdad la tiene: nuestra propia cantera humana, nuestros niños.
Si se abrieran un poco los ojos a la evidencia. Si se luchara por lo que de verdad importa. Quizás el mundo sería un poco mejor que el que tenemos hoy.
Al menos, estoy segura que tendríamos un mundo: un poquito más feliz.
17 octubre 2010
Que no te engañen
Mujeres delgadísimas a los pocos días de dar a luz, con vidas perfectas, con maridos perfectos, con niños limpios peinados blancos impolutos. Que tienen tiempo para depilarse, peinarse e incluso para ir a estrenar su último filme.
Pues no nos engañemos amigas, o mejor, no nos dejemos engañar. Si hace un mes que has sido mamá y no entiendes como si a nuestra actrices o famosas españolas en el mismo tiempo les ha dado tiempo a "recuperar sus vidas" e incluso a hacer unas vacaciones de luna de miel para que su chispa no les abandone y te sientes frustrada porque tú estás hecha una "piltrafa" sin tiempo de nada, con todo el día la teta fuera, con ojeras que te llegan hasta el suelo, discutiendo con tu marido y sin pasar el aspirador, escúchame, NO SUFRAS!!!!! tú eres normal!
Me causa mucha tristeza la moto que nos quieren vender en los medios. No importa el precio que tienen que pagar nuestros hijos. No importa que perdamos por el camino los cimientos de nuestra propia felicidad y de los que más amamos. Todo vale para no quedarnos sin estar a la última.
Ser madre lleva adherido una serie de renuncias. Sobretodo los primeros meses del bebé significan el tener una especie de apéndice (bendito apéndice) que te necesita sobre todas las cosas. ¿Habéis visto las fotos de la diputada en la Eurocámara Licia Ronzulli acudió a votar a la Eurocámara, ataviada con un foular en el que llevaba a su hija Vittoria de tan sólo un mes.?
A mí me ha parecido lo más auténtico y favorable que ha podido hacer una mujer trabajadora por nosotras (el resto de mujeres trabajadoras) en mucho tiempo. Me parece mucho más cercano a nosotras. Es como decir al mundo: "Soy mujer, inteligente, luchadora y a la vez soy madre. No voy a renunciar a ello." Pero sobretodo "no voy a renunciar a lo que mi hijo más necesita que soy yo misma".
Espero que poco a poco esta revolución de madres y padres que lleva un tiempo exponiendo sus ideales y luchando por el derecho de las familias a pasar el tiempo que necesitan juntos, haga mella suficiente en la sociedad. Que fotos como la de la diputada de la Eurocámara dejen de ser noticia. Que cuando veamos a madres que están fantásticas a las tres semanas de dar luz y sin sus bebés, lo veamos como algo "raro y excepcional" y entendamos que eso solo pasa en la ciencia ficción. Que las madres somos humanas y los cachorros humanos nos necesitan para darles calor, cariño, alimento y amor. Sobretodo esos primeros meses en los que las personas recién nacidas no han terminado de cortar el cordón umbilical de sus mamás.
23 septiembre 2010
Yo no quiero arrepentirme
Lo escribí hace unos días...
No quiero arrepentirme de no haber disfrutado de ellos como nos merecíamos. De no haber hecho todo lo posible por haber pasado todo mi tiempo disponible junto a ellos.
No me gustaría sentir que se me escaparon buenos momentos, que me perdí lo mejor de sus vidas, de mi vida... DE LAVIDA.
Los niños crecen, dicen que demasiado rápido. Y yo no lo discuto. Con un hombrecito en casa que va camino de los siete... una se pregunta como se nos pudieron pasar tan deprisa todos esos segundos, todos esos minutos.
Pero hoy, me digo a mi misma... que sí le disfruté. Y me siento orgullosa por ello, porque dicen que no se puede vivir de los recuerdos. Y quizás así sea. Pero los recuerdos nos hacen sentir que si hoy partimos hacia otra vida, la que dejamos aquí habrá merecido la pena.
Cada minuto de alegría, de compañía, incluso de momentos difíciles que paso con mis pequeños, me hace sentir que vivo, no solo que existo. Y eso como siempre digo: no tiene precio.
No quiero llegar, como tantas veces escucho, a tener cincuenta años, y tener que decir: "no disfruté de mis hijos, me perdí su infancia". No quiero esperar a tener nietos, para hacer de padre o madre. La vida solo se vive una vez y no se sabe hasta cuando. El mañana es hoy.
Anoche me dormí entre dos ángeles. Hoy desperté junto a ellos y me dije: "No temas, haces bien. Tienes que pensar en tí y en ellos. El cariño no puede ser malo". Y aquí estoy disfrutando mientras recuerdo este sentimiento tan positivo y tierno que me dice que estoy aprovechando todo el tiempo de mis hijos.
Lo demás, está de más.
09 julio 2010
Amor de madre gatita (Una sorpresa)
El pasado domingo una sorpresa maravillosa (que apunto estuvo de zamparse nuestro Boxer...) apareció en el jardín de los abuelos... tres gatitos recien paridos en la jardinera de casa.
Mamá gata, había buscado un lugar alejado del mundanal ruido para traer al mundo tres preciosos cachorritos, "para parir tranquilita y sin intervenciones innecesárias", aunque la pobre no debió atinar demasiado bien: no contaba con la presencia de nuestro perro quien en cuanto tuvo la puerta abierta del jardín olisqueó a aquellos maravillosos "mini tigres" recién nacidos.
Gracias a la ayuda del abuelo, los gatitos no sufrieron ningún daño y mis niños pudieron ver a aquellas preciosidades que acababan de nacer.
Pero les expliqué que no debíamos molestarles, cuando los bebés llegan a este planeta tierra lo único que necesitan es mucha tetita y amor. Ni más ni menos. Por suerte aquella gatita-mamá estaba por la labor.
Mamá gata que era muy lista en cuanto dejamos la vía libre volvió a por sus cachorritos de teta para llevarlos a un lugar más seguro. Su instinto le avisó que no era el lugar más adecuado aquel ante tanta mirada indiscreta de unos humanos que tantas veces nos equivocamos con estos temas.
Los peques se quedaron con las ganas de un gatito, pero les expliqué que aquellos cachorritos necesitaban ahora que su mami les alimentara, les diera tetita y cariño.
Quería compartir esta experiencia en mi blog por varios motivos: los peques aprendieron que mucho más importante que nuestros deseos de humanos de colonizarlo todo y apropiarnos de la libertad de la naturaleza, está el propio derecho de la naturaleza en sí misma a ser libre. También comprendieron el valor que tiene el saber dejar volar aquello que tanto amamos, por amarlo en sí mismo. Pudieron comprobar lo que hace una madre por sus hijos, que nunca los olvida. Y en casa los adultos volvimos a vivir la mágia de la naturaleza en estado puro.
Nosotros, los humanos adultos, que tanto nos gusta tener controlado todo los aspectos de la vida. Y qué maravilloso resulta dejar fluir las cosas en su esencia. Espero que mamá gata haya podido encontrar el lugar adecuado para dejar que sus pequeños crezcan y aprendan a defenderse por ellos mismos en esta vida tan complicada tantas veces. Mientras, ella sacará dientes y uñas para que nada les ocurra.
28 mayo 2010
¿Que estoy haciendo mal?
Pues sí, como estoy segura que muchos de vosotros yo también me realizo algunas veces esa pregunta. Días en los que nuestros niños no "se ajustan" a aquello que aunque no nos guste admitir esperamos de ellos.
Es cierto que tengo muy claro eso de que cada niño es diferente. Mis hijos son personas única e irrepetibles, con comportamientos propios, individuales y elegidos por sus instintos. Creo que tener claro todo esto como madre es muy importante. Pienso que respetando su propio camino, conseguirán ser felices en la vida.
Pero soy su madre. Su guía, su protección y su instrucción tantas veces y cuando instintivamente les intento conducir por la senda de lo que yo creo mejor para ellos y me encuentro con llantos, tristezas, rabietas... me pregunto sin poder evitarlo ¿Qué estoy haciendo tan y tan mal?
Si yo les doy mi cariño, mi conocimiento, todo el tiempo que puedo, mis noches, mi compañía... ¿qué les lleva a sentirse tan mal? y quizás lo que más me duela es no poder ayudarles directamente. Pero eso lo tenemos que aprender ambos: yo como madre y ellos como hijos.
Es en días como hoy después de una noche más en vela por causas que mi pequeña aunque quisiera no me podría explicar... cuando me pregunto si estoy haciendo lo correcto.
Y la respuesta, es indudablemente que Sí. Lo sé, como ya he dicho otras veces confío en el amor hacia los hijos como la mejor terapia hacia una vida feliz y plena.
La única manera de darle cariño y comprensión constante durante la noche es permaneciendo junto a ella. Aunque no entienda sus lágrimas y desespero cuando le cuento que mamá está a su lado y no se va a marchar. Cuando lucho por mis convicciones como madre. ¿Qué estoy haciendo mal entonces? Nada, hay cosas que suceden porque en la evolución de nuestros hijos, por más que nos empeñemos somos nada más y nada menos que sus mejores acompañantes, aunque sean ellos mismos los que vivan su propia vida. Como dice el poema de Khalil Gibrán: " Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma."
Ya os hablé de la culpa... quizás en este caso después de comprobar que todo está bien, podamos prescindir de ella.
18 mayo 2010
La angustia de separación de las madres
Pues sí... aún recuerdo la primera vez que me marché a trabajar y me separé de mi hijo mayor... eran cuatro horas para ir a trabajar, demasiado para mi. Y aunque lo dejé con papi y las abuelitas, me marché llorando y echándole tantísimo de menos.
Han pasado ya 6 años y quizás debería de estar acostumbrada. Las leyes de la tierra nos indican la pauta del acostumbramiento, aunque ya sabéis que soy algo rebelde con todo esto y no me gusta pasar por el aro. Por lo que yo no debo de sentar precendente.
Hoy me marché una mañana más furtivamente. Les robé un beso a mis niños y volví a sentir esa angustia de separación que dicen sufrir los bebés sobre los 8 o 9 meses, con el distintivo de que yo no creo tener solución y este sentimiento de angustia y tristeza me invada cada vez que me tengo que separar de mis crias.
La angustia de separación de las madres, así lo he querido llamar. Se trata de todas esas veces que la melancolía me invade cuando dejo durmiendo a mis retoños y parto hacia el trabajo. Se quedan durmiendo, plácidamente y un besito de mamá antes de marchar les deja inmunizados para que todo el mal posible se aleje, la parte del día que no permanezco a su lado.
Acabo de encontrar un poema precioso de Gabriela Mistral que quiero acompañar a esta introducción y que me viene como anillo al dedo.
APEGADO A MÍ
Velloncito de mi carne,
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!
La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!
Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!
Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!
28 febrero 2010
¿Quién tiene razón?
Gracias a mi admirado bloguero Armando de Bebés y Más he conocido este vídeo donde nos muestran la diversidad intercultural de la crianza en nuestro país, de la mano de varias mamis de otras culturas.
Son mamás con lactancias prolongadas, que practican colecho y portean a sus bebés como algo normal, habitual y casi obligatorio en sus propias culturas.
A raíz del vídeo invito a realizar una reflexión sobre qué es lo correcto, qué tipo de crianza es la mejor para nuestros hijos. Para mí sin duda la que no escatima en amor, en acercamiento físico y emocional, la que no deja que nuestros hijos lloren y sufran, la que nos hace ser felices tanto a nosotros como a ellos. Porque la vida está para ser felices, de eso no hay duda.
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