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27 diciembre 2010

La teta: la infinita culpable

Hace unas semanas, mi maravillosa hijita que hoy cumple 28 meses a nuestro lado, comenzó a mostrar mucho nerviosismo y malestar durante las noches. Llantos incesantes acompañados de gritos que hacían que ni ella ni el resto de la familia descansara.

La verdad es que fueron unos días angustiosos para tod@s. Tanto, que me comencé a preocupar mucho por la situación, ya que aunque comprendía que a los dos añitos los niños pueden tener despertares durante la noche, la forma "tan dolorosa" que experimentaba María al despertar me estaba haciendo dudar de si verdaderamente había un trasfondo distinto que su evolución natural.

En realidad, como siempre la primera sospechosa de todo no fue otra que la teta, porque la niña con lo único que se quedaba tranquila era con ella y a una servidora le entraron una vez más las dudas, las preguntas, el ¿lo estaré haciendo bien?, la tristeza de ver a su pequeña pasarlo mal.

Y es que claro, demasiadas veces tengo que oír de algunas personas "que la niña es muy mayor para la teta, que eso ya no es normal." Y la verdad, a pesar de que a base de información,más  información, experiencias, más experiencias y resultados, soy una defensora de la lactancia y todos sus beneficios, a esta aprendiz de mamá, también tantas veces le afusilan las dudas.

Así que me decidí ir al pediatra con mi pequeña. Le expliqué que la niña se ponía muy mal en sus despertares nocturnos y que estaba preocupada. El doctor la revisó los oídos, la garganta, el pechito, la tripita y todo parecía estar bien.

Por suerte, nuestro pediatra está en contra "del método Estivill"  y me dijo que como la pequeña pasa mucho tiempo separada de mí, quizás por las noches me necesite mucho más a su lado. Que hacía muy bien dándole tetita y durmiendo con ella. Gracias a esto, he podido cerrar muchas bocas :) que cuestionan que lo que hago sea malo para mi hija. No sería determinante la opinión de mi pediatra sobre la crianza de mi hija, pero me sirve para contestar tantas veces en las que hay quien se atreve a decir que no estoy haciendo bien. Es algo triste, pero cierto.

Estoy segura que si hubiera sido otro tipo de pediatra y yo no estuviera concienciada de lo que significa la crianza con apego, a  mi hija le hubieran recetado un adiestramiento a la hora de dormir y la finalización de su lactancia prolongada.

Algo totalmente innecesário ya que lo que le ocurría a mi hija se descubrió a los pocos días que comenzó a quejarse al orinar y tras manchar un poquito el pañal con algo de sangre, le detectaron una cistitis de caballo que debía de arrastrar desde hacía demasiado tiempo.

La verdad que detectar una cistitis en un bebé es algo difícil hasta que no da la cara totalmente como fue en nuestro caso. Pero estoy segura que si mi niña hubiera tomado biberón, nadie hubiera echado la culpa al biberón de lo que le ocurría a mi niña. Cosa si se hizo con el pecho cuando se cuestionó si el desasosiego de mi pequeña se debía a sus ganas de tomar teta constantemente. Debo decir que desde el segundo día de tratamiento con antibióticos mi hija ha vuelto a su estado normal a la hora de dormir, y aunque se despierta alguna vez está tranquilita.

Como podéis comprobar por desgracia el pecho tiene la culpa de muchos males...

Desde que nuestros pequeños nacen, la teta siempre es la culpable de todo o de mucho. A nadie se le ocurriría decir que el biberón es culpable de que un niño no duerma o no engorde. De decir que dar biberón es sacrificado o simplemente que el bebé no se queda satisfecho. En cambio la teta es...

Culpable de que nuestros hijos no engorden suficiente. A cuantos bebés no les dan la "ayudita". Cuantas mamás sufren porque si sus pequeños tomaran biberón "engordarían mucho más".

Mi niña tardó en recuperar el peso 19 días. Y en el segundo mes puso dos kilos. Solamente había que ser constantes.

Además la teta es la culpable de no saber "cuanta cantidad toman los bebés", claro es que el biberón es más práctico, porque sabemos lo que toman los niños... como diría "el principito", los adultos... esos que siempre tratan de ponerle números a todo... ;)

La teta: culpable de que los bebés no duerman. Y yo digo, que lo normal antropológicamente hablando es que los bebés se despierten para comprobar si sus papis siguen ahí, tomar alimento de su mamá, hidratarse, coger fuerzas para crecer mucho... bueno, en realidad no lo digo yo. Lo explica Carlos González en alguno de sus libros.

Otra cosa es que a los adultos nos vaya mucho mejor que nuestros hijos nazcan programados y no se despierten hasta que a nosotros no nos vaya bien. Claro, eso es mucho más cómodo. Por eso aunque "no es lo mejor para ellos" nos va estupendamente cuando los niños como no digieren igual de bien la leche de fórmula duermen más con el biberón.
También hay quien le echa la culpa de dar teta a engordar y a que se te caigan los pechos al suelo y que yo sepa lo de engordar tiene más bien que ver con lo que una ingiere ;).  En realidad dar pecho quema calorías, así que como mucho ayudará a adelgazar. Al menos si una come lo que debe.

De lo que se te descuelguen las tetas... en realidad eso tiene que ver más con los cambios bruscos de peso que con dar pecho en sí mismo. Es cierto que con la lactancia prolongada el pecho tiende a perder parte de su grasa, pero para nuestra tranquilidad decir que cuando pasa un tiempo después del destete esa grasa se recupera y el pecho se quedará igual que si no lo hubieras usado para algo tan maravilloso, bueno, y con un fin tan justificado como es alimentar a tu hij@ y darle el mejor consuelo. ¿Acaso aunque no quedara perfecto, no merecería la pena? ¿Estarán nuestros pechos mejor aprovechados?

La teta también dicen que hace a los niñ@s más dependientes y que les "vicia". Claro, no olvidemos que con dos años un bebé tiene que ser ya independiente. Tiene que comer solo, ir al baño, limpiarse el culete y ponerse los DVD'S de Disney mientras su madre se hace la manicura. Eso sí, cuando tenga 35 seguirá viviendo en casa de mamá, y ella le seguirá haciendo la colada y planchando sus camisas. Un, dos, tres, el mundo al revés.

Y de lo de que la teta es culpable de viciar. Yo creo que si todos los vicios fueran tan sanos, los médicos tendrían que hacer cola en el INEM.

Por desgracia, la teta es tan y tan culpable de todos los males, que podría extenderme mucho más. Pero no, terminaré con el último mal que recuerdo de la teta y que hoy día está muy de moda: La teta, esa culpable del sacrificio de las mamás.

Nada más lejos de la realidad. Sacrificio. ¿Qué es un sacrificio? para mí, un sacrificio, sería perder algo. Algo irreparable. Quitarme de algo que me gustara, hacer de mi vida algo peor.

Se dice que es un sacrificio porque hace que las muejeres seamos las encargadas de estar todo el día con el bebé a cuestas. Que los hombres no pueden colaborar igual.

Y a mi lo que me parece es que los hombres pueden hacer muchísimas cosas por cuidar a sus mujeres e hijos. Pueden ayudarlas para que ambos estén mejor. Pueden sostener a los bebés para que las mamis tengan esos ratitos de respiro que también son necesarios. Pueden hacer tareas en el hogar que resulten un alivio para sus compañeras.

La teta no tiene que ser ningún sacrificio. ¿Acaso no es un sacrificio tener que levantarse a media noche para preparar biberones, esterilizar, cargar con cacharros?eso es mucho más sacrificado ¿no? pero nadie lo cuestiona.

La lactancia tiene que ser algo bonito, algo que no resulte un sacrificio. Pero mientras la humanidad crea que dar pecho es una "elección" y no un derecho-necesidad de madres e hijos. Mientras que no lo entendamos como algo en lo que el resto de la familia (maridos sobretodo) deban colaborar. Mientras que nosotras mismas no nos quitemos esa sensación de culpabilidad de la teta constante que existe en todos los puntos anteriores que os he citado, las cosas no evolucionarán como tienen que evolucionar.

Espero que mi experiencia y mis reflexiones os hagan como a mí, quitar toda esa losa de culpa, que por desgracia la teta tiene encima y darle toda las bondades, inocencia y bienestar que representa la lactancia para nuestros pequeñ@s.

06 noviembre 2010

Cuando sí comen (también nos preocupamos)



Si me llegan a decir cuando nació mi primer hijo que yo me iba a llegar a preocupar de un bebé porque comiera "demasiado" estoy segura que hubiera puesto el grito en el cielo.

Desde que mi pequeño de 6 años llegó a nuestras vidas, la comida para él no ha sido más que un "puro trámite". La verdad que no tenía ningún motivo verdadero por el que preocuparme. Mi hijo aunque bajito de percentil siempre ha sido un niño sano, fuerte e inquieto. Motivos suficientes para que aunque no cumplan las "expectativas de los adultos" en referencias a las cantidades que deben comer, podamos estar muy tranquilos.

Según mi pediatra de aquellos días mientras mi pequeño comiese de todo un poquito (para tener de la mayoría de nutrientes necesarios y no tener ningún tipo de anemia) no había porqué preocuparse.

Ahora con 6 años la verdad es que come casi de todo, aunque como la mayoría de niños tiene una serie de alimentos "poco saludables" entre los primeros de la lista a elegir si le preguntas que quiere comer. Pero ese es otro tema que no voy a compartir hoy aquí, puesto que daría para una entrada completa.

En realidad no es de él de quien quiero hablar, puesto que desde que soy madre la gran mayoría de mamás se quejan de eso mismo. De la falta de ganas de comer de sus pequeños. Yo lo que sí puedo recomendar es que se lean el libro del pediatra Carlos González "Mi niño no me come", porque encontrarán muchas respuestas que les tranquilizaran sobre este tema.

Ahora con mi hija María de 2 añitos si tuviera que leer un libro no sería este. Sería más bien un: "Mi niño come ¿demasiado?". 

Y es que mi pequeña a veces me asusta. Toma tetita por la noche, se levanta y desayuna, come, a veces si te ve comiendo re-come otra vez, te pide, va a la nevera, tetea... es un no parar...

La verdad es que la niña está preciosa,  aunque un poquito alta de percentil en referencia al peso ya que está en el 98 aproximadamente  (según las tablas de la OMS).

Pero estoy segura de que mi hija es normal y que la única clave está en no negarle la comida. Si no en ofrecerle alimentos sanos y evitar que coma productos hipercalóricos (chucherías, bollería industrial, grasas...) y que no le van a crear ningún beneficio. La niña está sanísima, excepto su alergia al pescado no ha tenido más problemas que unos cuanto virus pesados. No para en todo el día, corre, juega, brinca y necesita comer y lo que más le gusta y le ayuda a prevenir obesidad en edad adulta que es tomar lactancia materna.

En fin, el caso es que parece no haber termino medio en esto de las comidas y los peques. Aunque como siempre y ante todo debemos recordar que cada niño es diferente desde que lo tenemos en nuestro vientre. Y en este caso de las comidas mucho más. Ni todos comemos igual, ni a todos nos gustan las mismas cosas. Es importante no olvidarlo, porque nos quitará preocupaciones tanto por exceso, como por defecto.

25 marzo 2010

Miedos maternos e introducción de alimentos en bebés (nuestra experiencia)


Desde que nuestros hijos vienen de camino a la vida, los papás y mamás descubrimos unos miedos ocultos que quizás muchos de nosotros ni siquiera esperábamos conocer en esta aventura de ser padres.


Con las primeras ecografías, en el parto y en el desarrollo de nuestros pequeños queremos que todo salga a la perfección y que nuestros hijos se críen sanos y felices, sin contratiempos.


Yo era de las que embriagada por la maternidad, obviaba que muchos sustos (unos más pequeños que otros) ocurrirían en el camino de la crianza de mis propios hijos. Hoy después de caminar un cachito de nuestra vida en común, hemos pasado por alguno de ellos, pero tengo que confesar que cada traspiés duele igual del anterior y la alerta siempre queda alta ante los siguientes acontecimientos.  Algo que se ha agudizado a causa del trastorno alimentario que apunta mi pequeña.


Como expliqué en el anterior post, la pequeña María mostraba signos de algún tipo de intolerancia alimentaria, por lo que los médicos recomendaron que introdujésemos los alimentos muy poquito a poco a partir de casi el séptimo mes de la vida de mi pequeña, quien hasta ese momento se alimentó de una provechosa lactancia materna exclusiva con la que llegó a pesar 8 kilitos a los seis meses, todo un bombón.


Después y muy poquito a poco comenzamos a dar primero un poquito de las primeras frutas, después algo de verdura, el gluten, algo de carne... al año probamos con lácteos y huevo, y parecía que no había ningún efecto secundario en la pequeña.


Para los lácteos, como se sospechaba de una intolerancia, primero fui yo la que los comenzó a volver a incluir en la dieta para comprobar que no le producían a través de la lactancia materna ningún efecto nocivo. Y no se produjo.


La introducción de nuevos alimentos como muchos sabéis se debe de realizar de uno en uno e intentando dejar entre ellos dos o tres días de diferencia, para así comprobar que no se producen efectos adversos.


Nuestra pequeña parecía estar bien y nosotros veíamos como el fantasma de las intolerancias se alejaba de nuestras vidas... pero las cosas a veces sí son como parecen.


Llegó el momento de introducir el pescado y la confianza en mi instinto no me había engañado... por desgracia.


Pero si os parece lo dejamos para la próxima y os detallo como se merece.

16 marzo 2010

Primeras sospechas de intolerancia alimentaria y lo que aprendemos siendo madres

Bien, como prometí en  mi último entrada creo que os debo unos cuantos post para poneros al día sobre el tema de la alergia alimentaria de mi pequeña.


Como os comenté, me parece muy buena idea escribir aquello que me gustaría encontrar como mamá de una nena con este tipo de trastorno, así que vamos allá.


Mi niña nació perfecta y sanísima pero a los pocos días percibimos que en su pañal entre las caquitas, había hilillos de sangre muy roja, que la pediatra nos coméntó que provenían aparentemente de alguna fisura anal que se había podido producir por ese constante flujo de cacas, ya que además la niña no dejaba de hacer de vientre con unas cacas verdes, muy verdes y que apenas la dejaban de tener el pañal limpio. Nos recetó una pomada para cicatrizar la zona anal y nos dijo que la diarrea era algo normal, que los bebés hacen caquitas muy líquidas y constantes... algo en mi interior me decía que no era normal, había veces que utilizábamos 3 pañales para un cambio de pañal porque la niña no dejaba de hacer cacas.


Durante los siguientes tres o cuatro meses la niña mejoró algo de las diarreas, pero tuvimos que acudir varias veces más a la pediatra por el tema de los "hilillos de sangre en las cacas". Por lo que al final y tras descartar que los hilos proveniesen de ninguna fisura, ni bacteria, decidió derivar a la pequeña a gastroentología sospechando de algún tipo de intolerancia alimentaria, en especial a la proteína de la leche de vaca.


Por aquel entonces mi hija tenía unos cuatro o cinco meses y no había probado nada más que la leche de mamá y hasta que nos viera el especialista nuestra pediatra nos aconsejó que yo hiciera una dieta exclusiva de lácteos procedentes de la vaca y así intentar relacionar ambos hechos. A todo esto recordar que la pequeña tomaba únicamente pecho.


Así que por primera vez en mi vida dejé de tomar absolutamente ningún producto que contuviera leche, proteína de leche, caseína... uno no sabe que significa el estar condicionado de esta manera hasta que no pasa por ello. La verdad que la experiencia me sirvió para ponerme en la piel de aquellos que por su condición alérgica están obligados a confeccionar sus dietas diarias con sumo cuidado.


Siempre explico que mis hijos me enseñan, son mis maestros de la vida.  Y no solamente cuando con su naturalidad, su autenticidad y su amor incondicional me dan tantas lecciones.


También lo hacen incluso como en este caso mi niña a causa de su trastorno me hizo empatizar con los alérgicos al yo tener que hacer este tipo de dieta en la que me podía sentir uno más.  De todo se aprende, hasta de estas cosas se puede sacar una lectura y un aprendizaje en la vida. Y por eso siempre digo que mis hijos me enseñan cada día, no solo por todo lo que me dan sin pedir a cambio, si no por todo lo que significa ser madre cuando una quiere aprender a hacerlo de la mejor de las maneras.


Volviendo al tema central del post...Después de un tiempo con esta dieta exclusiva la niña no mejoró ya que volvió a tener sangre en las heces. Además había cumplido un añito y el médico aconsejó que era el momento de empezar a probar nuevos alimentos. Pero esta segunda etapa la dejo para mi siguiente post.

15 marzo 2010

Un poco de nosotras y de... nuestra incipiente alergia al pescado.


Hace unas semanas que descubrimos que María es alérgica al pescado y a partir de ahora me gustaría compartir en mi blog nuestra experiencia con este tema tan complicado e imprevisible. Creo que quizás explicando nuestra experiencia podamos ayudar a alguna mami que desorientada como hoy lo estoy yo le toque pasar por algo parecido en un futuro.


La verdad es que hoy no tengo mucho tiempo disponible... ya sabéis polibloguera, curranta y mamá es un cóctel explosivo que nos condiciona a la hora de escribir, pero quería dejar este mensaje en mi blog porque aunque no me quiera dar cuenta la experiencia me ha comido terreno por dentro y me gustaría además de hacer bien en un futuro a quien se vea en nuestra situación, el aprovechar para hacer un poquito de terapia depurativa escribiendo  sobre aquello que me preocupa (aunque yo crea que lo controlo...).


A partir de la próxima entrada explicaré como nos dimos cuenta de que algo ocurría a mi chiquitina y de nuestras visitas a urgencias. Además me gustaría ir dejando algunas entradas sobre como nos va con este tema a partir de ahora. 


Espero que cuando relea este post de aquí a un tiempo, o bien lo recuerde como una mera anécdota en la salud de mi hija o bien lo tengamos todo tan controlado que sienta una seguridad como mamá que a día de hoy se me escapa de las manos. Creo que me queda muchísimo que aprender, pero como dice una conocida madre televisiva por mi hija... por mi hija... aprenderé todo lo que necesitemos saber sobre alergias alimentarias.



05 febrero 2010

Maravillosas palabras de Carlos González en ADN


Acabo de recibir esta entrevista a Carlos González en ADN.  Como siempre sus palabras tan sensantas, solidarias con los pequeños y comprensivas con los papás me han cautivado, aquí dejo la entrevista:

El fin de la lactancia debe ser cuando madre e hijo quieran, según experto


Carlos González saca hoy a la venta 'Entre tu pediatra y tú' (temas'de hoy), una recopilación de preguntas y respuestas sobre los temas que más preocupan a los padres.
 
La leche materna está compuesta por diversos componentes nutricionales que ayudan al buen desarrollo del bebé, por este motivo, en los últimos años, expertos como el pediatra Carlos González, defienden que "el fin de la lactancia debe ser cuando madre e hijo quieran", siempre teniendo en cuenta que, "por mucho que el niño quiera, si la madre ya no puede, habitualmente gana el adulto".


Esta cuestión es una de las dudas más comunes entre las madres que apuestan por la lactancia materna, aunque no es la única como se puede observar en el libro 'Entre tu pediatra y tú', que hoy sale a la venta, y que expone una recopilación de preguntas y respuestas publicadas desde 1996 en la revista 'Ser Padres' sobre las preocupaciones cotidianas de los padres. Así, su objetivo es resolver o aclarar las dudas que cada día asaltan sobre la salud, el crecimiento, la alimentación --sobre todo la lactancia-- y el desarrollo de los hijos.

"Normalmente lo que se publica es un resumen muy resumido, cuando en realidad muchas preguntas ocupan varias páginas y las respuestas también. Pensábamos que era interesante para muchas madres, y digo madres porque el 99 por ciento lo son, ver cómo otras madres explican sus mismos problemas y darse cuenta de que a veces lo que parece un gran problema es una cosa bastante común y que hacen muchísimos niños", explica este experto en una entrevista a Europa Press.


González aclara todas las preocupaciones con rigor, claridad y con un toque de humor ya que "puede ayudar a la gente a desdramatizar la situación", además de asegurar que "es increíble ver que facilidad la gente se espanta y piensa que son problemas que van a durar toda la vida". Por este motivo, y con el objetivo de dar una visión simple del problema, se pone en la piel del niño y pide a los padres que hagan lo mismo.


"No es que yo este diciendo que es sencillo y que tengo la solución, sino que es sencillo porque como no tiene solución no hay que darle más vueltas. Si el niño no come no digo lo que se tiene que hacer, si no duerme no digo lo que tiene que hacer para que duerma, yo lo que digo es que si el niño no come, si su peso está normal y el niño está sano, es que no tiene que comer más. El niño no duerme, pues al niño no le pasa nada, es lo normal, es comprensible, es un problema para los padres que tampoco pueden dormir, pero si quieren que duerma el objetivo no es que duerma el niño sino los padres", indicó.


Durante gran parte del libro se puede observar la importancia que el autor da a la lactancia que, en su opinión, "es una parte importante de la vida de los niños y de la vida de las madres". En este sentido, reconoce que puede ser criticado por su afán de promover este habito, pero cree que "las madres que desean dar el biberón no necesitan más ayuda de la que ya están consiguiendo; no hablo del biberón porque no hay nadie que quiera dar el biberón y no lo consiga".


Por este motivo, dar el pecho esta dentro del resto de sus libros ya publicados: 'Bésame Mucho: cómo criar a tus hijos con amor', 'Mi niño no me come', 'Un regalo para toda la vida', y 'Comer, amar y mamar' fundamentalmente porque "se trata de que aquellas madres que desean dar el pecho tengan toda la ayuda necesaria para conseguirlo, de modo que puedan disfrutar de la experiencia y sin dolor".


"Ni la lactancia es sólo alimentación, ni la madre es sólo lactancia. El niño necesita muchas cosas de la madre, no solamente que le den de comer, y en el hecho de darle de mamar le está dando muchas cosas además de darle leche", asegura.


"LOS PADRES DEBEN TOMAR LAS DECISIONES"


Otro de los temas tratados con más frecuencias es el sueño del bebé y del niño. En este caso, se muestra contrario a poner en práctica el método desarrollado por el doctor Eduard Estivill, que se basa en una serie de tiempo en los que se debe dejar al niño llorar. Al respecto, confirma su eficacia pero lamenta que los padres lo pongan en práctica. "Lo que más molesta es que se haya presentado a los padres que si no lo haces, el niño va a tener problema de sueño, cuando eso no es cierto. El niño no va a atener problema de sueño", explica.


A su juicio, cuando se publicó este método creó dudas en aquellos padres, que hasta el momento dormían con el niño en la misma habitación. "Me preocupo hace años, cuando salió y se le dio tanta difusión que me encontraba a padres que no deseaban poner al niño en otra habitación, que estaban contentos durmiendo con su hijo en la cama, pero que al leer ese libro empezaban a preocuparse, sin darse cuenta de que al niño no le iba a pasar nada estando con ellos", recuerda.


No obstante, afirma que su intención en ningún caso es decir cómo deben de dormir los niños, sino explicar a los padres porque los niños hacen los que hacen, dejando claro que no se trata de bebes malcriados, caprichosos, etc. "Eso son mitos, el niño tiene una conducta normal de ser humano y de muchos otros animales, están diseñados para no separarse para nada de sus cuidadores, sobre todo de su madre, y cuando se separan de su madre les entra angustia y no paran de llorar hasta que vuelve", advierte.


Asimismo, se niega a pensar que los niños fingen y coaccionan a los padres. En su opinión, "cuando un niño te dice que quiere brazos y quiere brazos; se siente mal y se pone a llorar, no es que este fingiendo, es que quiere llorar; los adultos si que somos capaces del chantaje emocional, es decir de fingir emociones para conseguir un resultado".


La educación en general preocupa a los padres con hijos de todas las edades, en este sentido el fundador y presidente de la Asociación catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM), deja claro que "los padres deben tomar las decisiones", por este motivo tres son multitud y los padres no deben dejarse influir por opiniones externas.


"El niño puede pedir una cosa y está en nosotros decidir si se le puede dar o no, no pasa nada, lo que no es bueno es que los padres tengan presiones no autorizadas, el niño tiene derecho a pedir lo que le conviene, los padres por su parte tiene derecho a pedir lo que les conviene a ellos, cuando entre dos personas hay un conflicto se negocia y se llega más o menos a un arreglo", indica.

"Cada cual tiene que buscar la estrategia que les vaya mejor, entonces lo importante es que los padres se den cuenta de que son ellos los que tienen derecho a decidir lo que les va mejor. Lo triste es que meta baza un tercero que no tiene nada que ver", concluye.

Vía| ADN (05/02/2010)

16 septiembre 2009

La leche materna tiene BIFIDOBACTERIAS.


Estamos acostumbrados a oír hablar sobre todos los beneficios de los bífidus de los yogures y aún no sabemos !que la leche materna las lleva!


Pues sí señores, otra ventaja más de darle a nuestros hijos uno de los alimentos más perfectos, sanos, baratos, higiénicos y curativos que existen.


Aquí dejo el articulo donde lo indica más extendidamente:



"La Universidad Complutense de Madrid en colaboración Universidad de Wageningen (Holanda), con consiguió realizar un adelanto importantísimo para la nutrición de lactantes, ha aislado las bifidobacterias -bacterias de la flora del intestino- en la leche materna, con lo que demuestra que este alimento natural aporta microorganismos muy benéficos para la salud del infante.



Por otra parte el descubrimiento brinda la posibilidad de que se usen las bifidobacterias a modo de probióticos en preparados farmacéuticos o en alimentos lácteos y leches de formula, lo que obviamente incrementaría su valor nutricional.



Gracias a la microbiota de la leche materna, el intestino infantil no puede ser colonizado por bacterias patógenas causantes de diversas enfermedades, lo que suma un punto más a favor de la lactancia en recién nacidos.



Por otra parte los estudiosos llegaron a la conclusión de que la leche de cada mamá tiene una composición bacteriana única por tanto si un bebé toma diariamente 800 mililitros de leche materna está recibiendo 1 y 10 millones de bifidobacterias.



Por último recalcan que estos microorganismos podrían ser efectivos para tratar procesos inflamatorios y alérgicos en personas adultas como en infantes; y se espera que en pocos meses alimentos y medicamentos con estas cepas ya estén a la venta."



30 julio 2009

Helados fresquitos y sanos.

Con la que está cayendo estos días de verano, no hay nada tan refrescante como un rico helado. Además podemos realizarlos de la forma más natural y sencilla con nuestros niños con la siguiente receta que espero que os calme un poquito este sofocante calor y a la vez os haga disfrutar de un ratito de felicidad al lado de los más peques de la casa:

Ingredientes:

- Pulpa de fruta
- Azúcar
- 1 Limón


Preparación:

Hacer un batido con la pulpa de la fruta y medio litro de agua, añadir azúcar al gusto y el zumo del limón. Colocar en moldes para polos o en su defecto en algún recipiente, cuando este medio congelado colocarle el palito.

Y nada más que habrá que esperar a que esté totalmente congelado par su degustación.

25 junio 2009

El consultorio on-line de Carlos Gonzalez, en Ser Padres.

Me encanta dejar recursos para todos vosotros en mi blog. Es como si juntara todas las cuestiones que me parecen verdaderamente importantes, en temas relevantes para todos los papis y mamis, y los reuniera en un todo que es esta página, que poco a poco voy construyendo en la red.


Por todo ello, me gustaría dejar un enlace del que he hecho uso varias veces. Se trata del consultorio on-line -que trata temas de lactancia y alimentación infantil- que el magnífico pediatra Carlos Gonzalez tiene desde hace años en la revista Ser Padres, que desde hace mucho tiempo también se encuentra en internet.


Aquí lo dejo enlazado a continuación. Seguro que les sirve de ayuda en algún momento.






CONSULTORIO CARLOS GONZÁLEZ LACTANCIA-ALIMENTACIÓN

27 mayo 2009

CARLOS GONZALEZ, el amigo de los niños




La frase que más me ha cautivado de este magnífico pediatra es sin duda la que dice que en esta vida hay que posicionarse de algún bando y que el lo hace en el de los niños. Ante esta cita, pocas palabras quedan, el que quiera, que lo entienda.






Sus tres libros escritos y publicados para ayudar a los padres, a entender mejor a sus hijos, me hicieron comprender mucho mejor el porqué no era capaz de llevar a cabo las doctrinas conductistas al más estilo doctor Estivill. Porque si no soy capaz de hacer llorar a una mosca, iba a dejar llorando a mi propio hijo, para conseguir que se convirtiera a base de llantos, en el perfecto prototipo de bebé que se nos muestra en los manuales de fabricantes de leches artificiales y otros menesteres totalmente prescindibles que se nos venden a diario como algo de importancia vital para un bebé.




Pero como las comparaciones están muy feas, voy a centrarme en su obra. Unos libros que aconsejo a todos los padres y no el día que se encuentren ante un bebé que llora en plena crisis de crecimiento. Si no que, recomiendo estos libros, a cualquier hombre o mujer que desee ser padre a corto o largo plazo, porque están escritos para que podamos entender a nuestros hijos a través de la empatía y la naturaleza humana.





En su libro “Un regalo para toda la vida”, nos cuenta sin trampa ni cartón, todas las dudas que podamos tener en referencia a la lactancia materna. Con un vocabulario ameno y explicando todo a la perfección. Un libro perfecto si tenemos cerca una embarazada a la que hacer un presente.



También escribió “Mi niño no me come”, para todas las mamis que vivimos angustiadas porque nuestros niños no se acaban los 250 ml. Del bibe o del potito de turno y que tanto nos insisten los fabricantes de alimentos infantiles que deben consumir nuestros pequeños. La verdad que en mi caso ha habido un antes y un después de este libro, en referencia a lo que es o no “normal” en las comidas de un niño.



Y para terminar una trilogía fantástica, tenemos el libro “Bésame mucho”, donde se destierran muchísimos mitos sobre la crianza de nuestros hijos, y simplemente nos explica el porqué de muchas situaciones que protagonizan los bebés y niños, en las que se sienten tristes y solamente nos necesitan a su lado, porque por los siglos de los siglos fue así, aunque una vida llena de trabajo y stress quiera justificar que pasemos por alto muchas veces las lágrimas de nuestros pequeños.