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09 febrero 2011
La belleza de Holanda (solo esas mamás lo saben)(editado)
Hace unas semanas una mamá maravillosa que confía en mí con todo su corazón y a la que quiero muchísimo, me dijo que si podía escribir algo sobre "niños con retraso evolutivo". Si podía dedicar unas palabras a estos niños que van en lo que a aprendizaje se refiere algo más lentos que esa "maldita media".
Le dije que lo pensaría y acto seguido pregunté a esa red de madres, en las que tanto confío por si conocían del problema, pero no me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta que yo jamás podría escribir lo que sentía sobre ese tema.
Simplemente, no sé que es tener un pequeñ@ con alguna dificultad.
Le dije a mi amiga que me encantaría que fuera ella la que nos hablara, la que nos dijera como se sentía. Dios sabe cuanto me alegro cada vez que el pequeño da un avance y sé lo que esa mamá se alegra junto a él. Pero tengo que confesar, que no sé como se siente, y seguramente no lo sabré nunca.
Solamente la experiencia de un tipo de maternidad se puede explicar sabiendo lo que significa tener a un hijo "con alguna dificultad".
Sería muy sencillo para mí hacer conjeturas sobre lo que se puede sentir teniendo a un pequeño tan especial y maravilloso, como distinto al resto.
Yo siempre digo que le amaría más si cabe, pero del pensamiento a la realidad va un abismo. No me veo con valor de decir como me sentiría realmente. Yo no. Pero Emily Pearl Kingsley ha escrito un cuento maravilloso en la que describe como se sintió en su momento. Espero que os emocione tanto como me ha emocionado a mí.
LA BELLEZA DE HOLANDA (Emily Pearl Kingsley, creadora de Barrio Sésamo y madre de un hijo con Síndrome de Down)
Cuando estás esperando un bebé, es como planificar un fabuloso viaje de vacaciones a Italia.Te compras un montón de guías de viaje y haces planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Ángel, las góndolas en Venecia. Incluso aprendes algunas frases útiles en italiano. Es todo muy emocionante.
Después de meses esperando con ilusión, llega por fin el día. Haces tus maletas y sales de viaje. Algunas horas mas tarde, el avión aterriza. La azafata viene y te dice: “Bienvenidos a Holanda”¿Holanda? dices . "¿Qué quiere Vd., decir con Holanda?. ¡Yo contrate un viaje a Italia!. ¡Tendría que estar en Italia!. ¡Toda mi vida he soñado con ir a Italia!".
Pero, ha habido un cambio en el plan del vuelo y el avión ha aterrizado en Holanda y allí debes quedarte. Lo importante es que no te han llevado a un lugar horrible, repugnante, sucio, lleno de pestilencia, hambre y enfermedad. No, es simplemente un lugar diferente.
Por lo tanto, tienes que salir y comprarte nuevas guías de viaje. Y debes aprender un idioma completamente nuevo. Y conocerás a gente totalmente nueva, que no hubieras conocido nunca. Es basicamente un lugar distinto. Es más tranquilo que Italia, menos excitante que Italia.
Pero después de pasar algún tiempo allí y haber recobrado tu aliento, miras a tu alrededor, y empiezas a darte cuenta de que Holanda tiene molinos de viento, Holanda tiene tulipanes. Holanda tiene incluso ¡Rembrandts!.
Al mismo tiempo, toda la gente que conoces a tu alrededor están muy ocupados yendo y viniendo de Italia y todos ellos presumen del tiempo maravilloso que disfrutaron allí. Y durante el resto de tu vida, te dirás a ti mismo: “Sí, allí es donde yo debería haber ido. Eso es lo que yo había planeado”.Y ese dolor nunca, nunca desaparecerá del todo, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy significativa.
El cuento del Viaje a Holanda tiene uan segunda parte, que escribió la misma mamá 10 años después.
"Ya llevo más de una década en Holanda. Se ha convertido en mi hogar. He tenido tiempo para recobrar el aliento, para establecerme y acomodarme, y para aceptar algo diferente a lo que había planificado.
Mirando atrás, reflexiono sobre los años cuando recién arribé a Holanda. Recuerdo con claridad el golpe emocional, mi temor, mi ira - el dolor y la incertidumbre. Durante esos primeros años, traté de regresar a Italia, tal como lo había planeado, pero fue en Holanda que debí permanecer. Hoy en día, puedo decir lo mucho que he andado en este viaje inesperado. He aprendido tanto. Pero, este recorrido ha tomado su tiempo.
Trabajé duro. Compré nuevas guías de viaje. Aprendí un nuevo idioma y lentamente hallé mi camino en esta nueva tierra. Conocí a otras personas cuyos planes cambiaron, al igual que los míos, y que podían compartir mi experiencia. Nos apoyamos mutuamente y algunos se han convertido en amigos muy especiales. Algunos de estos compañeros de viaje llevaban más tiempo que yo en Holanda y resultaron ser guías veteranos, ayudándome a lo largo del camino. Muchos me han alentado. Muchos me han enseñado a abrir mis ojos a las maravillas que pueden contemplarse en esta nueva tierra. He descubierto una comunidad que se preocupa. Holanda no era tan mala. Creo que Holanda está acostumbrada a viajeros extraviados, como yo, y se ha tornado en una tierra hospitalaria, que extiende la mano para dar la bienvenida, ayudar y apoyar a recién llegados como yo.
A lo largo de los años, me he preguntado cómo hubiera sido mi vida si hubiera aterrizado en Italia, como lo planifiqué. ¿Hubiera sido más fácil? ¿Hubiera sido tan enriquecedora? ¿Hubiera aprendido yo algunas de las lecciones tan importantes que he llegado a asimilar? Cierto, este viaje ha sido más retador y a veces yo he pataleado y he exclamado en protesta y por frustración (y aún lo hago).
Y efectivamente, Holanda va a paso más lento que Italia y es menos llamativa que Italia. Pero también esto se ha convertido en una ventaja inesperada. De cierta forma, he aprendido a aminorar la marcha y a mirar más de cerca las cosas, ganando una nueva apreciación de las bellezas notables de Holanda, con sus tulipanes, molinos de viento y obras de Rembrandt.
He llegado a querer a Holanda y a llamarla mi Hogar.
Me he convertido en un viajero del mundo y he descubierto que no importa donde se aterrice. Lo que es más importante es lo que se logre hacer del viaje y que se vean y disfruten de las cosas especiales, las cosas hermosas, las cosas que Holanda, o cualquier paraje, tiene que ofrecer.
Cierto, hace más de una década que llegué a un lugar que no había planificado. Sin embargo, estoy agradecida, porque este destino ha sido más enriquecedor de lo que hubiese podido imaginar. "
Nota: Después de que Mamá de 7 me dejara su comentario en el que me explica como prefiere llamar a determinados chiquitines, niños con alguna dificultad muy gustosamente he editado mi post cambiando los términos. Muchísimas gracias Mamá de 7, de todo corazón.
11 noviembre 2010
El cazo de Lorenzo
Navegando por la red he encontrado un vídeo precioso que necesitaba compartir con todos vosotr@s. Me parece ideal para verlo con los peques y reflexionar juntos.
Y para que empecéis a reflexionar os dejo el texto que aparece al final. Me parece de una verdad única y transparente:
Muchas veces te he ignorado por miedo, por no saber como tratarte, por no equivocarme, pensando que Dios se había equivocado.
Creía que vivías triste, sin esperanzas, y lleno de sueños inalcanzables.
Pero tú me enseñastes que:
Ríes, lloras, bailas, tienes sueños, juegas,... posees capacidad de superación...
Me has enseñado a ver que eres como yo.
Ojalá que se tiendan todos los puentes del universo para todos los niñ@s especiales del mundo. Que cuando se hable de igualdad, sea real. No podemos contemplar una igualdad a medias. No se puede decir que todos estamos en igualdad de condiciones si no nos dan esas herramientas para poder llegar a ser iguales. Y es muy importante que eduquemos en la igualdad a todos los niños, para llegar a ese punto.
Mi más gran admiración para aquellos que aún siendo diferentes o teniendo hij@s especiales hacen de las dificultades una motivación que les marca como seres únicos.
ÁNIMO!
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