Ya he hablado alguna de vez de que si hay un punto en común en muchas mamás desde el momento en que comienzan a amar a sus hijos, es sin duda una sensibilidad extraordinaria en referencia a los niñ@s.Hoy mientras intervenía con otras mamás en una charla sobre películas interesantes en las que se aparecieran temas como la lactancia o el colecho, una vez más ha salido a la luz esta gran debilidad que sentimos las mamás cuando vemos una película en la que un niño sufre o desaparece dejando la vida de sus papás coja para siempre (como es en el caso de "Lo que el viento se llevó" cuando muere la pequeña Bonnie Blue Butler al caerse de un pony).
En mi caso, hace unos días en las clases de inglés a las que acudó nos pusieron la premiadísima película "Slumdog Millionarie".
La verdad, que aunque quede mal decirlo no tenía ni idea de qué trataba. Así que comencé a verla y os aseguro que aunque entiendo que por desgracia los temas que aparecen en la película, no son más que evidentemente un trozo de nuestro desastroso mundo, pasé un rato terriblemente triste.
Hubo momentos en los que le comentaba a mi compañera que estaba tentada de marcharme a casa, porque no soportaba ver sufrir a los niños.
No se trata de mirar hacia otro lado, se trata de aún sabiendo de los desastres sociales que nos aguardan en el planeta, intentemos concienciarnos sin tener que ver ciertas imágenes que causan un profundo dolor.
El disparar automáticamente el "kit de empatía" con los demás, nos hace sentir esa desmesurada tristeza. El ser madre, te acerca automáticamente a las demás mamás y a los demás pequeños. Aunque sea ficción, aunque se trate de cine o televisión.
Y mucho más si se tratan de las noticias de la televisión. Hace tiempo que prescindí de ellas, prefiero leer para saber y limitar el dolor al pensamiento y no tener que fijar mis ojos en situaciones de la infancia que no le hacen ningún bien a mi corazón.