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01 mayo 2011
El regalo del Señor Ministro
Hoy es el día de la madre. Felicidades a todas las mamis que lo celebréis. Está bien celebrar las cosas, pero ser madre, es algo que por suerte podemos celebrar todos los días.
La maternidad es algo mágico, que nos transforma en las tigresas de nuestra camada, que nos hace luchar a diario contra el mundo e intentar cambiarlo para y por nuestros hijos.
Yo personalmente esto del día de la madre me lo tomo bastante tranquilamente. Hoy no he hecho nada especial. Bueno sí, ser madre a tiempo completo. Cuando tienes que trabajar, el ser madre a tiempo completo es algo especial. No tienes que pensar ni en qué habrán comido los peques, ni en si te echarán de menos, ni nada de eso.
Puedes encargarte de hacer cosas con ellos en persona, sin delegar en los demás, aquello que tanto os enriquece mutuamente. Todo un regalo, para mamás e hijos. Todo un derecho. Y por desgracia tantas veces, toda una utopía.
Sí. Hoy he recibido un triste regalo del día de la madre del Señor Ministro Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez. Debe ser que no se ha leído el último informe del impacto de la conciliación familiar y laboral sobre el bienestar de la infancia, que el observatorio EFR publicó hace muy poquitos días. Algo que desde aquí, le invito a hacer.
El regalo del señor Valeriano no es otro que solucionar el tema de la conciliación laboral y familiar "escolarizando a los niños nada más nacer".
Al escuchar semejante afirmación, no he podido más que estremecerme, porque es todo lo contrario de lo que intentamos a diario muchos papás y mamás comprometidos con la crianza de nuestros hijos, que trabajamos, que intentamos hacer malabarismos para ser nosotros mismos, los que criemos a nuestros pequeños. Desde que nacieron, hasta que se formen como seres humanos.
Señor Valeriano, es cierto que necesitamos ayudas para conciliar. Pero desde mi humilde situación, déjeme decirle que no necesitamos guarderías para recién nacidos. Necesitamos TIEMPO con nuestros hijos. Y ellos necesitan ese tiempo para criarse de una forma sana y desarrollarse plenamente.
Ellos son la cantera de la humanidad. No lo olvidemos.
Un bebé necesita el contacto materno la mayor parte del tiempo. Necesita a sus padres, a aquellos que tienen toda la vida para trabajar, pero un tiempo limitado para dar a su bebé eso que tanto necesita.
¿Porqué siempre pagan los mismos? ¿Porqué siempre se quiere recortar de lo más importante? Nos estamos equivocando y haciendo las cosas del revés.
Señor Valeriano, ruego que nos escuche y le invito a aprender un poco más sobre lo que verdaderamente necesitan nuestros hijos: Unos padres que trabajen para vivir, educar y formar a esos de hoy que son el futuro de nuestro país.
Si queréis leer todo lo que ha dicho el Señor Valeriano Ministro de Trabajo e Inmigración lo podéis hacer en la página de la Vanguardia
29 abril 2011
Los días difíciles
Lo escribí hace unos días, pero estaba tan triste, que no tuve el ánimo de publicarlo. Hoy quiero compartirlo, por todos esos días más difíciles -si cabe-, en los que las mamás, intentamos buscar sentido a una separación dolorosa y no lo encontramos.
Tengo dos hijos maravillosos. Nunca me cansaré de decirlo. Tan maravillosos como estoy segura que son vuestros niños. Tenemos la suerte de compartir nuestras vidas con unos seres tan grandes y especiales. Creo que los papás y mamás no hacemos justicia al expresar lo que significan nuestros hijos. Lo decimos demasiado poco.
Todo me parece poco al referirme a mis hijos, ellos que siempre me han acompañado en la maternidad, me han mostrado el camino a seguir claramente, sin apenas más dificultad que la de seguir mi instinto y el suyo. Dos hijos que me han permitido alcanzar un nivel de felicidad máximo en la vida. Por los que me levanto cada día y a los que amo más que a cualquier cosa en este mundo.
Hoy estoy triste. Hay días más difíciles y menos difíciles para las mamás trabajadoras. "Los menos difíciles", la grandísima mayoría en los que los peques se levantan dispuestos a comerse el mundo, van contentos al cole, deseosos de que el tiempo les vuele de las manos mientras intentan aprender lo que les ofrecen en la escuela, mientras juegan con sus amiguitos, mientras viven la rutina.
Pero también están esos "días más difíciles", que aunque son los menos, duelen. Duelen y mucho. Días dolorosos, en los que como hoy por nada del mundo me hubiera separado de mi niña. Esos que aún sabiendo que me necesita no puedo estar a su lado. Que aunque tiene unos brazos que la consuelan, ella necesita los míos.
Esos días tan largos, en los que los segundos parecen horas. En los que la cura de nuestro corazón, nada tiene que ver con medicamentos. En donde el antídoto tiene nombre de niña, de niño... de vida.
Maldigo si alguna vez extrañé la calma en tu presencia, porque ahora extraño tu presencia y me ensordece la calma.
Esperamé, yo te espero. Te echo de menos mi vida.
Pronto saldrá el sol en nuestro día nublado. Pronto te volveré a encontrar, no llores hija.
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