08 diciembre 2009

Una caja llena de besos



Llega la Navidad y con ella además de muy buenos propósitos por parte de todos, también llega una oleada de regalos, productos de la época, compras... en fin se puede resumir en un materialismo que evidentemente se palpa enseguida.

Nosotros en estas fechas estamos encantados con que los Reyes Magos y Papá Noel llenen de regalos a nuestros pequeños, porque a ellos les encanta y a nosotros también verles felices.

Pero hoy quiero traer una historia que encontré donde una pequeña sabe elegir el mejor regalo para su papá aunque él al principio no lo entienda.  Espero que entre todos podamos además de llenar de regalos materiales a nuestros hijos, sepamos transmitir la verdadera importancia de un verdadero regalo a los que más amamos.

Hace ya mucho tiempo, un hombre castigó a su pequeña hija de tres años por desperdiciar una envoltura de papel dorado
El dinero escaseaba en esos días, motivo por el cual estalló en una furia incontenible; cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de Navidad.


Más sin embargo, la niña le llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente y le dijo:"Esto es para ti papito".


El se sintió avergonzado de su reacción de furia. Pero volvió a explotar cuando al abrir la caja, se dio cuenta que estaba vacía, le volvió a gritar diciendo: ¿Es que no sabes que cuando le das un regalo a alguien, debe tener algo dentro?


La pequeñita volteó hacia arriba y con lágrimas en los ojos contestó:


¡No papito, no esta vacía ya que yo soplé muchísimos besos dentro de la caja, todos para ti papi!


El padre se sintió morir, puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.


Según se dice, ese hombre guardó la caja dorada por muchos años, cerca de su cama y siempre que se sentía derrumbado o deprimido, tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí.


En cierta forma, cada uno de los seres humanos ha recibido una caja dorada, llena de amor incondicional y besos de nuestros seres queridos: hijos, familia, amigos...


Nadie podría tener una propiedad más preciada que ésta. Todos nosotros la tenemos pero... ¿Nos damos cuenta?


Cada vez que estamos derrumbados o deprimidos... ¿extraemos de la caja ese regalo que nos recuerda el AMOR que nos dieron?


Autor: Desconocido

4 comentarios:

El Mundo de Ariadna dijo...

Preciosa reflexión e historia! gracias

sandrina dijo...

Realmen te precioso Miriam, Felicidades cariño!!!

Ileana Medina dijo...

Qué manera de llorar con esta historia!!!

Gracias, Miriam!!! Un abrazo y muchas felicidades en estas fiestas!!!

Miriam dijo...

Gracias a vosotras, como siempre...!!!