18 junio 2010

Sacrificando el espíritu decorativo



Quizás os parezca una entrada un poquito frívola, acostumbrados a lo que parece siempre un blog en el que los sentimientos y las prioridades de mis hijos y de todos los niños son lo primero, lo segundo y lo tercero.

Pero tengo que confesar... que donde hoy hay una madre loca por sus hijos, un día hubo una joven loca por los muebles, la decoración, la organización y la limpieza.  Algo que desde que soy madre he tenido que ir aprendiendo a relegar a un milésimo plano.

Estos días lo comentaba con mis queridas ciberamigas de la red.  Cuántas de nosotras no hemos dejado la revista "El Mueble" aparcada durante unos años, aunque en su día fuera una especie de "biblia" decorativa.

Esto de tener niños me ha hecho aceptar y aprender a vivir de otra manera. En mi casa las paredes aparecen con rayas de lápiz y de rotuladores en cada esquina.  Los rozones son muy comunes también. El sofá aparece algo gastado y pisoteado aunque no cuenta más que un año de vida. Mis queridos libros de las estanterías han perdido algunas de sus tapas y aparecen desordenados por las estanterías. El suelo, por más que insistamos siempre tiene alguna mancha, igual que los vidrios del ventanal que porta las huellas de alguna ladrona de corazones. Podría poner 100 ejemplos...

¿A que sabéis de lo que hablo? aquella chica ordenada, impoluta y loca por la decoración se ha tenido que ir marchando, poco a poco. En su lugar tenemos a una mujer que acepta y tolera el desorden provocado por la vida que llega. Una mamá que ha optado por cambiar las alfombras de diseño por una de PVC con carreteras dibujadas. Que ha decidido que los adornos más importantes son los muñecos, los coches de juguete y los dibujos y fotos de sus pequeños.  Alguién que ha aprendido a contar hasta diez cuando una personita decide que las paredes de un solo color son demasiado tristes.

La verdad, es que ha costado un poco... pero gracias una vez más a mis pequeños, entiendo que es mucho más importante ser feliz, que tener una casa diez. 

Gracias hijos, por ser así, tener tanta vida dentro y hacerme mejor persona.

3 comentarios:

misteriosa dijo...

Me parece un comentario fantástico y muy acertado. Aprovecho para contaros el truco que usaron mis padres cuando nosotros eramos niños: Pintaron las paredes con ese rodillo rugoso, de forma que la pintura no queda lisa, sino toda rugosa. Mi madre me confesó que así no nos apetecía tanto tocarlas, pintarlas, etc.

besos

sandrina dijo...

Totalmente de acuerdo,creo que todas hemos de sacrificar el espíritu decorativo con nuestros peques, jejeje!! Besitos!!

La Miri dijo...

Chicas un saludito! al final hace unos días que hice limpieza así un poquillo a fondo probé el borrador mágico ese... (eso sí era de marca blanca... ja, ja, ja) y la verdad que salió bastante rallajo de las paredes... je, je... eso sí... no creo que duren mucho... ja, ja, ja... pero ya lo tengo asumido ;.)

besos.

Miriam.