16 febrero 2011

Entrevista a un comadrón (como me gusta este chico ;)


Mirando el Periódico de hoy me he encontrado con una entrevista "muy chuli". Pero no os cuento más que se trata de un chico muy especial... me ha encantado su entrevista, quería compartirla. Es como encontrar una mota de luz hoy. Ahí va con el permiso de el Periodico de Catalunya. Os dejo con Carles Valero (Olé, por ese comadrón).

Carles Valero :A veces tengo la sensación de que empujo yo más que ellas"


A sus 32 años se mueve como pez en el agua entre contracciones y latidos fetales, un espacio tradicionalmente reservado a las mujeres. Ha atendido partos en el hospital de Sabadell y visita en un CAP de Manresa.



-¿Cuándo dio el primer paso para ayudar a nacer a los niños?

-En 1995 fui a informarme a la Escola Universitària d'Infermeria de Bellvitge. Pregunté si había problema para ser comadrona siendo hombre. Tenía 17 años. Lo pregunté con toda mi buena fe, pero las mil personas que había allí se rieron de mí.
-Vaya. ¿Y qué le contestaron?

-Que la Constitución española da los mismos derechos a las mujeres y a los hombres.

-¿Y escogió la especialidad?

-En aquel momento no. Hice enfermería, pero escogí quirófano y más tarde me dediqué a las urgencias. Al cabo de un tiempo me cansé de estar siempre al final de la vida y quise ir al principio.
-Acabó sacándose el título de comadrona. ¿O debería decir comadrón?
-Es una profesión femenina. Cuando hay gente esperando para la consulta yo mismo pregunto: «¿Viene por la comadrona?».
-¿Y qué le dicen cuando entran y ven a un hombre?
-Se creen que soy el médico.
-Ya. ¿Y es más difícil ser comadrona para un hombre?
-Hay una barrera y tienes que esforzarte más, para que la mujer confíe en ti. Una de las frases típicas es: «¡Pero si tú no has parido nunca!» A lo que yo contesto con otra frase típica: «¿Un oncólogo que nunca ha tenido cáncer puede ser un buen oncólogo?».
-¿Cuándo fue la primera vez que vio un parto?
-Cuando era camillero. Aquella vez me puse a llorar y sigo emocionándome. Es una profesión que exige mucho de ti, te implicas mucho y tienes que estar muy bien contigo mismo. A veces tengo la sensación de que empujo yo más que ellas.
-¡Qué dice!

-¡Cuidado! Las comadronas no somos Dios Nuestro Señor. Nosotros solo recogemos al niño, no somos el centro del parto. Cuando todo va bien, tienes que volverte invisible. Tu presencia solo es importante cuando algo no va bien. Muchas veces me preguntan: «¿Tú me vas a sacar al niño?». Y yo les contesto: «No. Al niño lo vas a parir tú». Vivimos inmersos en una filosofía industrial. No nos planteamos lo que podemos hacer por nosotros mismos. Vamos al hospital a que nos curen, a que nos saquen al niño...

-¿Cómo le gusta recibir a los niños?
-El nacimiento es un momento único y tienes que intentar que aquello que está pasando sea un momentazo, aunque el ambiente de un hospital no ayuda mucho.
-¿Qué hace para mejorarlo?
-En la sala de partos, atenuamos la luz y ponemos música agradable. ¿Y por qué no? Cuando nace un niño le tarareo alguna canción. Hay que cantar a los niños.
-Cantará bien, por lo menos.
-Por si acaso, lo hago flojito.
-Menos mal.
-Es de sentido común que el momento de nacer es un momentazo. Sin embargo, muy pocas personas, incluso las mujeres embarazadas, saben cómo nacieron, cuánto pesaron, si les dieron el pecho...
-¿Y por qué es importante saberlo?
-Para saber de dónde venimos. Somos lo que hemos vivido.
-¿Qué sabe usted de su nacimiento? ¿Y de qué le sirve saberlo?
-Sé cuándo nací y cómo. Me lo he imaginado muchas veces y es entonces cuando te das cuenta de todo lo que han hecho por ti. Parir es un acto de amor y creo firmemente que el primer apellido de un niño debería ser el de la madre.
-¿Qué pasa cuándo las cosas van mal?
-La vida no es justa. No existe vida sin muerte, ni alegría sin tristeza. Una vez vino a verme una madre que había perdido a su bebé. Le conté que existe la tradición catalana por la que, cuando nace un bebé, se entierra la placenta y se planta una semilla: de nogal, si es niña, y de roble o encina, si es niño. En aquel momento se le iluminó la cara: «¡Ya sé dónde la voy a plantar!», exclamó. Vivimos en la era del iPhone y del iPad pero seguimos necesitando los rituales.
-Sigo sin saber qué le llevó exactamente a elegir esta profesión.
-Pues porque me fascina todo lo que rodea el embarazo, el parto y la crianza. Es el principio de todo, un misterio.


Foto e información vía| El periodico

16 comentarios:

Caro dijo...

Gracias, Miriam, por este caramelito! :))))))

Maria dijo...

Gracias!! Me encanta este chico, maravilloso. En el Virgen del Rocio en Sevilla hay un chico que es comadrón y es encantador y súper buen profesional. No me atendió a mi pero si a una amiga.. Hace falta gente así. Un besito

Anónimo dijo...

Me emocioné con el reportaje!! Se nota que disfruta mucho de su eleccion, ojalá hubiese más como él!!!!

Gema dijo...

Me encantó este comadrón. Es mejor que el que me tocó a mi, que también era muy guapo pero me abandonó en la cesárea y me hubiera gustado mas su mano que la zopenca de la anestesista, que le molestaba que llorara y me quejara. Bravisimo.

Mamá (contra) corriente dijo...

Me ha encantado este chico y la entrevista en sí. Gracias.

Ileana dijo...

Qué bombón!!!
¿Dónde los regalan?

Vanesa dijo...

Ojala todos fueran como este chico, más humanos y preocupados por la madre y el bebé, mucho tendrían que aprender los profesionales de él (al menos los de mi ciudad). Gracias por compartirlo

Miriam H. Bravo dijo...

Gracias a todas chicas :D!!! la verdad es que es una perlita de entrevista, de hombre y de esperanza!


Gema, siento mucho lo que me cuentas... y me siento muy identificada con lo que dices, pero en mi caso, fue la comadrona la que me mandaba callar mientras dilataba :( y mi ángel de la guarda en la cesárea de urgencias en la que al final terminó el parto fue quien me tranquilizó, me acarició, en definitiva se apiadó de mi.

Algún día hablaré de ello en el blog. Creo que es algo que merece ser contado. Son cosas que no deberían de ocurrir nunca.

Aunque todo eso que me ocurrió, tiene que ver con mi blog, con mis ganas de hacer las cosas de otra manera, con mi PVDC, y con todo lo bueno que me ha pasado.

Incluyendo a ese maravilloso hijo que nació en aquella cesárea y por el que si tuviera que volver a pasar por ello millones de veces, sin duda lo haría.

Un abrazo chicas, menudo caramelito sí!!! ja, ja, ja!

Besos!

Miriam.

Anónimo dijo...

Al momento de parir tuve un comadrón conmigo, este chico sin haber parido nunca me trasmitío muchísima confianza en aquel momento tan confuso, me indicaba cuando debía pujar, como si mis contracciones fuesen suyas. Mil gracias!!! ( hospital de San Pau sept 2007)

Anónimo dijo...

Ojalá me hubiera tocado alguien así en mi parto. Sigue así chico..

Anónimo dijo...

Gracias, en el hospital donde yo tengo que traer a mi pequeño, a un chico comadron, hablan muy bien de él,no creo que sea solo un trabajo de mujeres, espero que el sea el que me ayude a traer a mi bebe a mundo. saluditos

Yasmin dijo...

Muchas gracias por publicar la entrevista. Qué encanto de chico, dulce, sensible, concienciado y encima guapo. ¡ Me lo quedo !
Besos

misteriosa dijo...

A mí me tocó un comadrón en el parto de mi segunda hija y dijo 2 frases que me sonaron a música celestial:

1- ¿En qué posición quieres ponerte para parir?
2- No te preocupes, no voy a cortarte, y a no ser que te hagas un desgarro muy muy grande, no te pondré puntos.

Fue maravilloso, cuando he visto lo de la entrevista pensaba "A ver si va a ser él". Es otro, así que parece que poco a poco estos maravillosos "ángeles" van poblando nuestros paritorios.

Enhorabuena a todos ellos!

Miriam H. Bravo dijo...

Gracias a todas chicas!!!! a ver si a partir de ahora ser comadrón-respetuoso-amoroso y más... se pone de moda ;)

Miriam

-Nydia- dijo...

Gracias por compartir esta entrevista! me gusto que dice "tu vas a parii" y no que es te saca el bebé

-Nydia- dijo...

Muchas gracias por compartir la entrevista! Ojala se vuelvan más populares.