22 septiembre 2009

La mejor medicina: El cariño.


Hemos comenzado el colegio y además el tiempo está realmente loco con estos cambios de temperatura, por lo que la llegada de la temporada de virus en su mayor esplendor podemos decir que queda inaugurada.

En quince días en casa ya han desfilado tres resfriados de nariz, uno de garganta con posible complicación de anginas y estamos padeciendo un virus gastrointestinal. Ahí queda eso. Y acabamos de comenzar, que recordemos que los meses de frío aún no han llegado y es en ese momento donde ya no queda títere con cabeza.

Con lo bien que hemos estado en verano! donde a pesar de que nos han intentado fastidiar con el temita de la gripe A a todas horas creando psicosis, hemos permanecido bien tranquilitas al tener a nuestros pequeños alejados de todas la fauna vírico-bacteriológica escolar.

Porque si hay algo que verdaderamente detesto y me hace sentir vulnerable en esto de ser madre es ver a mis niños enfermar.

Y eso que gracias a Dios no he tenido que verles sufrir ninguna patología grave. Pero para una mami a veces no es necesario nada de eso para que en su interior una revolución tensional se dispare.

De los peores recuerdos que tengo en mi vida son aquellas largas madrugadas al lado de mi niño mientras sufría cuadros febriles de 40 grados. Incluso me prometía que no volvería a ser madre para no volver a pasar por ello.

Gracias a la vida, que como dice el poema "todo pasa y todo llega..." aunque fue en aquel momento cuando le declaré la guerra a la guarde, de la cual estoy viviendo una segunda lucha como ya sabéis. En realidad por partida doble ya que a los virus se añade la no-adaptación como ya expliqué en otra entrada.

Y entonces, se puede saber ¿qué puede hacer una mamá tan sufridora como yo en estos casos de indisposción infantil?

Pues desde mi experiencia además de contar con un pediatra de confianza al que acudir siempre que intuyamos que algo no marcha como debiera e intentar mantener la calma, lo más importante es añadir unos kilos más de cariño, amor, cuidados y atenciones a nuestros pequeños.

En ese momento necesitan más que nunca nuestro amor y nuestros besos mágicos que todo lo curan hará su efecto protector.

Y en unos días habremos ganado la última particular batalla a los malignos, hasta la próxima guerra.

Y como siempre me gusta decir: QUE TODO LO MALO QUE TENGAMOS SEA ÚNICAMENTE ESO.
Mimar en exceso ante la enfermedad, más que nunca.


4 comentarios:

♥Dianita♥ dijo...

ya hayan mejorado todos en casita.. mis mejores deseos desde México... mejórense!

Miriam dijo...

Gracias guapísima! la verdad que ha sido una semana un poco complicadilla, pero parece que vamos remontando.

Ya sabes lo super-sufridoras que somos las mamis en estos casos.

Un abrazo fuerte para ti y tu familia.

Ileana dijo...

La entrada en la escuela siempre nos enferma a todos, que somatizamos la separación ;-)
Espero que ya estéis mejor.
Un abrazo!!!

Miriam dijo...

Gracias guapa, se hace lo que se puede... un beso!