09 marzo 2011

Dejadme soñar y sembrar amor

Una vez más, el escribir esta entrada en mi blog nace de pensamientos reflexionados durante mucho tiempo, de los sentimientos de una sencilla mamá. De una mamá que únicamente quiere vivir la maternidad de una manera profunda, dejándose llevar por lo que le dictan sus instintos y aprendiendo de sus propios actos al criar a sus pequeñ@s.

Unos actos maternales por los que a día de hoy si tuvieran que rendir cuentas con mi conciencia,  tendrían un resultado de una clara paz y serenidad,  de mente y corazón.

 Quizás porque si he llegado a cometer algún error (de eso no hay duda) está claro que estos errores son comunes en la gran mayoría de mamás que habitan el mundo, al pensar que estamos haciendo los mejor para nuestros hij@s.

Y es que la mayoría de mamás (entre las que me incluyo) quienes nos dejamos llevar por nuestro instinto a la hora de criar a nuestros hijos nos vemos cuestionadas en demasiadas ocasiones. 

En realidad no se trata de cuestionamiento, se trata más  bien de juicios premonitorios y de predicciones no demasiado benevolentes, con las que llevo encontrándome demasiado habitualmente.

Porque no termino de comprender porqué hay personas que continuamente vienen a recordarme que algún día esta sensación de maravilloso sueño indefinido que me hacen vivir mis dos hijos se encontrará con su fecha de caducidad.

Personas que me cuentan como sus bebés e hijos maravillosos en la más tierna infancia se transforman en adolescentes malhumorados e irreconciliables. O en adultos que se olvidan de quien un día les cobijó en su vientre.

Hoy quiero contestarles desde mi rincón de la red que tendría que estar prohibido intentar escribir el destino de las otras personas, creyendo que su diario de vida es el nuestro.


Porque todas tenemos derecho a soñar  y a vivir la alegría de la maternidad de la forma más entregada e instintiva que nos otorga la naturaleza.

Porque soy consciente que el verdadero papel de una madre no se termina después de esos primeros años en el que simplemente con nuestros brazos, nuestras voces, nuestros pechos... nuestras crías son satisfechas. Si no que el verdadero trabajo de la empatía incondicional, la comprensión, el aprendizaje vital se construye sobretodo en los momentos difíciles de la vida del ser humano (recordad quiéreme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo necesite), de esos hij@s que llegaron a través de nosotras pero que a pesar de ser una extensión de nuestra carne no nos pertenecen, si no que pertenecen a la vida en sí misma.

Dejadme soñar. Mientras escribo en mi blog, entre este montón de palabras que al referirse a mis dos estrellas no suenan más que a poesía.

Mientras que escucho la respiración de mi pequeña dormida a mi lado. Mientras me llega una maravillosa conversación padre e hijo (hoy para mi pequeño su padre es aquello en lo que se quiere convertir mañana. Que mañana siga proyectando su propio ser).
Dejadme soñar. No perturbéis mi sueño.

Porque no hace falta que me aviséis al verme embriagada de mi felicidad contínua al hablar de mis dos soles. Porque no he pedido desenlaces, ni tampoco predicciones.

Dejadme errar, dejadme sembrar amor, dejadme crecer a mi también como madre.

Porque si recojo tempestades, siempre me quedará una luna de miel con la vida que me ha mostrado cuanto merece la pena mi propio nacimiento. Solo esperaré que mañana mis dos estrellas entiendan también como VIVIR para que la vida merezca tanto la pena.

Feliz día.

6 comentarios:

mama de parrulin dijo...

Hermoso, como siempre.
Gracias y que tengas un buen dia.

Inma dijo...

Feliz día también para ti! Esta entrada es preciosa, llena de sentimientos que has transmitido a la perfección. Gracias.

espontanea dijo...

No recogeremos tempestades, no. Estate tranquila.

Ellos crecerán, se convertirán en personas adultas, tal vez brillantes, tal vez anodinas, pero habrán perdido La Magia. Nosotras guardaremos el polvo de estrellas en el fondo del corazón, recordando que fuimos las principales responsables de su infancia feliz. Ellos también lo tendrán guardado, será su poción mágica contra la crueldad de la vida. Ojalá sólo lo necesiten para trasmitírselo a sus hijos.

sandrina dijo...

Hola Miriam, pienso como tu, hay demasiado agorero que le encanta predecir como será nuestra vida cuando nuestros hijos crezcan... no sé todo puede ser,pueden ser malhumorados o pueden ser amorosos... da igual, nosotros fuimos niños, después adolescentes, adultos... todos pasamos por esas etapas, y no siempre se pasan buenos momentos, pero tengo claro que para mi mis padres siempre han estado ahí, y siempre me han querido, como bien dices, a veces cuando menos lo he merecido... yo pienso seguir queriendo y disfrutando de mi hijo, del amor de mis amores ahora y siempre que Dios me lo permita. Preciosa entrada,yo como tu quiero seguir soñando.

etiKeta dijo...

muy bonito!

Miriam H. Bravo dijo...

Gracias hermosas!!! ;) este post es algo que contestaría muchas veces...

Me ha encantado que hayáis entendido tan claramente el mensaje!

Un fuerte abrazo,

Miriam