07 octubre 2010

Sentimientos que nacen con las mamás


Siempre se habla del "antes y del después" de las madres. A mi no me cabe la menor duda de que es así. Nace un hijo y nace una madre. Yo he nacido tres veces, y os aseguro que no soy ningún bicho raro. Nací de mi mamá, y al nacer mi hijo renací una vez más.

Como se suele decir, todos mis valores se metieron en la centrifugadora de la vida y les dimos unas cuantas vueltas. Además de eso nacieron nuevos sentimientos. Algunos siguen conmigo y otros se han transformado. El día que nació mi hija aquellá mamá y mujer se transformó en una nueva, quizás esta que os escribe hoy. Por lo tanto si hacemos las cuentas, tres veces nacida, no hay más.

El caso que os quería comentar algo que me acompaña estos días. Un sentimiento que nace cuando somos madres. El sentimento de la sensibilidad no solo hacia nuestros hijos, si no hacia todos los niños del mundo.

El saber que hay niños que lo pasan mal, por muchos temas: los malos tratos, las enfermedades, el hambre... y los que son hijos de amigos, nuestros sobrinos, también nos tocan la fibra mucho más.

Yo siempre he sido muy "niñera" recuerdo que sobretodo con mis primitos más pequeños se me caía la baba y el sentimiento maternal me inundaba cuando venían a casa. Ahora no solo me ocurre con mis hijos a los que adoro, me duele lo que le ocurre a cualquier niño, no lo puedo soportar.

Primero por que no quiero ningún pequeño sufra. Aunque estos pequeños sean tan valientes y fuertes como robles, no me parece justo. Cuántas lecciones nos dan los niños en cuanto a resistencia y fortaleza.

Imagino también que el efecto madre-empatía se despierta en cada una cuando es madre. Piensas en el niño, piensas en la mamá y te das cuenta del sufrimiento que puede tener esa mujer. Yempatizas y sufres por el pequeño y por la madre.

O cuando se trata de un daño ocasionado por un adulto a un niño o simplemente cuando el mal lo provocan los mismos adultos como en el caso de que sea un trabajo forzado o una guerra. Entonces te preguntas ¿Dónde están esos padres? ¿dónde quedó la cordura de los adultos? y te preguntas aún siendo el más creyente del mundo... que ¿dónde esta Dios?

En fin, triste final para esta entrada. Pero a veces no se puede mirar hacia otro lado,  que ninguna mamá tenga que sufrir por sus niños, ni por ningún niño del mundo. Ojalá.

6 comentarios:

Rebe dijo...

Muy cierto lo que dices!!!

Fijate, yo antes era pro-Estibil y ahora mi santo es Carlos Gonzalez.

Si que se cambia, pero para mejor, sin duda, renacemos con nuestros hijos para convertirnos en mejores personas.

A lo de la empatia...que mal que lo llevo, no puedo ver nada relacionado con malos tratos o desgracias, se me revuelven las entrañas

Albertina dijo...

Cuanta razón...

misteriosa dijo...

Toda la razón, antes las noticias sobre muertes accidentales de niños o de malos tratos a niños me pasaban sin pena ni gloria. Ahora siempre pienso que deberían venir en portada super-grande de todos los periódicos, y que cada vez fueran menos. Sobre todo cuando lees por ejemplo una muerte accidental de un niño de la edad de tus hijos, a mí me entra un no-sé-qué, pensar "podría haber sido mi hija", y te haces una pequeña idea de lo que pasan esos padres, y lo que va a ser toda su vida a partir de ahora. Uff, y cuando leo cosas de trabajos forzados, niños-soldado, niñas-prostituta, realmente dan ganas de creer que sólo es un mal sueño del que un día despertaremos.

espontanea dijo...

Sí, pero no es sólo lo incómdo que resulta ver el telediario. Vas por la calle detectando alturas sin barandillas y parques en rincones imposibles y en el campo ves a los terneritos mamando desde otra dimensión.

Pastor dijo...

Profunda reflexión la que haces, y que nos conduce por dos senderos.

Me gusta tu manera de explicar los cambios de nuestros sentimientos cuando nos convertimos en padres. Mi familia y todo lo que me ha traído son los motores que han logrado que sea una persona mejor, o al menos así lo pienso yo.

Respecto a ese sentimiento que nos une con todos los niños del mundo es algo por lo que intento luchar día a día. Y no creo que el final de tu entrada sea triste ya que me niego a perder la esperanza. Mi amiga Nina, responsable de proyectos de AFAC siempre nos recuerda que "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo".

Y estoy seguro que desde tu blog, y con entradas tan hermosas como la de hoy, contribuyes a hacer de nuestro mundo un mundo mejor.

Y ahora a disfrutar de mis hijas en una lluviosa mañana de otoño...

Elisa dijo...

Tener un niño te hace cambiar tus perspectivas, tu manera de ser y de sentir. Es algo indescriptible. Por cierto, os comento que hasta el día 15 de octubre sortean 100 horas de nanny gratis en http://www.facebook.com/Opelnanny